YURIÏ LOTMAN Y LA MÉTRICA RUSA Este trabajo fue presentado en el Simposio Internacional "Yuri M. Lotman in Memoriam" (Granada, 26-28 de octubre de 1995), y se publicó en Cáceres, M. (ed.): En la esfera semiótica Lotmaniana (Estudios en honor de Iuri M. Lotman). Valencia: Episteme, 1997. pp. 342-353. Antonio Pamies Bertrán (Universidad de Granada) Los primeros textos de métrica rusa (Zizaniï 1596), Smotritskiï 1619), se preocuparon menos por la realidad de los versos que por postular un ideal normativo calcado de la métrica grecolatina, aplicando las reglas del hexámetro y asignando de forma arbitraria el carácter de "larga" o "breve" a las sílabas. A mediados del XVIII la situación cambia, debido a una reforma radical que dio paso a lo que hoy se entiende por versificación sílabo-tónica, por obra de dos polifacéticos ilustrados: Trediakovskiï, y Lomonósov. El Siglo de las Luces produjo también otro tratado pionero, el del príncipe Antioj Kantemir cuyo enfoque, muy distinto al de sus contemporáneos, nunca consiguió el prestigio de sus rivales, por lo que no se puede considerar como representativo de dicha norma, sino más bien como todo lo contrario: tal vez como su primer crítico. El primer tratado de Trediakovskiï (1735) incluye estos postulados: 1) El verso se divide en pies binarios, y sólo binarios (espondeo, troqueo, pirriquio, yambo) compuestos no de largas y breves sino de tónicas y átonas. 2) El verso debe ser trocaico (el yambo es de mal gusto, y el pirriquio y espondeo aparecen implícitamente como licencias más o menos perdonables en un verso que será más bueno cuantos más troqueos contenga). Cinco años después, Lomonósov escribe su Carta sobre las leyes de la versificación rusa (1740), donde presenta un sistema sílabo-tónico con innovaciones con respecto al anterior, aunque coincide en lo más importante: el principio de que el verso es un conjunto de pies acentuales, sólo que él sí admite el verso yámbico y los pies ternarios. En 1752 Trediakovskiï publica otra versión de su métrica, que presenta como reedición revisada y ampliada de la anterior, pero, salvo los capítulos sobre estrofas y géneros poéticos, debe sus cambios a la reflexión sobre las críticas y alternativas presentadas por Lomonósov, aunque no lo cite nunca. Se mantiene el principio esencial: "el verso se opone a la prosa por la recepción tonal, o sea el acento prosódico repetido a intervalos regulares", añade que el pirriquio no sirve pero su presencia ocasional en ritmos binarios se admite como licencia inevitable, así como los versos que combinan troqueos y dáctilos, y, sobre todo, ahora acepta los yambos y los metros ternarios. Este segundo tratado de Trediakovskiï es el más genuino representante de la métrica normativa rusa, que en líneas generales se asemeja mucho a la preceptiva normativa inglesa del XVIII, y adolece de las mismas contradicciones: