El cine de la disidencia. La producción militante antifranquista (1967-1981) LYDIA GARCÍA-MERÁS No hacemos historia del cine sino que hacemos la historia con el cine. HELENA LUMBRERAS. Colectivo de Cine de Clase 1 Abordar un estudio sobre el cine militante producido desde las postrimerías del franquismo hasta los años previos a la consolidación de la democracia supone enfrentarse con un escollo de partida. En concreto, delimitar a qué tipo de tra- bajos nos estamos refiriendo, ya que las fuentes a menudo incluyen al cine mili- tante dentro del mismo cajón de sastre que diversas prácticas cinematográficas, etiquetadas por la prensa de entonces con denominaciones, a menudo inter- cambiables, tales como cine independiente, underground, marginal, cine pobre, subestándar, paralelo, perpendicular, artesanal, que pueden llevar a confusión con respecto a las que aquí se analizan. A esta dificultad se une el acceso limi- tado a las películas, y la complejidad de investigar a partir de unos textos críti- cos y analíticos en su mayoría producidos por los mismos protagonistas de este fenómeno, con todo lo que ello trae consigo. Expuestas estas prevenciones, las páginas que siguen se proponen enmarcar una serie de prácticas fílmicas que, desde diversos ámbitos de la izquierda, concibieron este medio como lugar de acción política y como arma ideológica contra el franquismo. A pesar de que los artífices de estos films fueron en su mayoría miembros de partidos de izquierda, actuaban con relativa independencia de los grupos en los que militaban. 2 Las agrupaciones políticas y sindicales, aun reconociendo la capacidad de difusión de los medios de comunicación de masas, nunca se invo- lucraron lo suficiente, ya fuera por indiferencia, ya porque sus esfuerzos esta- ban destinados a cuestiones más inmediatas o, simplemente, porque fueron los propios realizadores quienes prefirieron desenvolverse solos a la hora de aco- meter la producción de las películas libres de cualquier supervisión externa. Por lo tanto, fue la confluencia de inquietudes de diversos cineastas y grupos de realizadores convencidos de ser parte de la lucha ideológica lo determinante del fenómeno conocido como cine militante en tiempos de la Transición. En con- junto, y a pesar de su frágil estructura y la heterogeneidad de su filiación polí- tica, se filmaron nada menos que un centenar de películas a lo largo de los aproximadamente catorce años en que puede localizarse este fenómeno (entre 1967 y 1981, con una mayor incidencia entre 1969 y 1977). 3 Para exponer la génesis y posterior disolución del así conocido como cine militante, es preciso advertir que lo que caracteriza a estas películas es que fue- ron concebidas como un instrumento de lucha política, cubriendo vacíos infor- mativos con los asuntos que ni el cine ni la televisión del Régimen permitía mostrar en sus pantallas, lo que en la jerga de la época se entendía por “con- trainformar”. Al mismo tiempo, deseaban ofrecer una visión más ajustada de la sociedad española huyendo de la visión falsamente idealizada que ofrecían los medios de comunicación férreamente controlados. La censura de la época lo impedía a través de los cauces establecidos, de modo que la única forma de 16 - EL CINE DE LA DISIDENCIA