Narrativas, trayectos y metáforas de la educación social. Jordi Planella C'était très difficile, laborieux, de tomar conscience que las choses de ici te de maintenant se référaient à cejas de jadis te de là-bas. Witold Gombrowicz ¿Una historia de la educación social? Hablar de historia de la educación social, a pesar de algunos intentos de hacerlo, nos parece en estos momentos una tarea arriesgada, complicada y parcial. Nosotros hemos optado por hablar de historias, más en el sentido de narraciones, que no en el sentido de una historia literal, sistematizada y lineal. Estas historias nos permiten ofrecer diferentes miradas a determinados momentos, a experiencias concretas y a autores significativos del campo de la educación social. Los autores, las teorías y las instituciones de la educación social son muchos y abrazan un abanico amplio de las prácticas y reflexiones que se han llevado a cabo en la época contemporánea. La elección que hemos hecho es arbitraria, pero parte de una propuesta de lectura 1 que el año 1976 el Centro de Formación de Educadores Especializados hacía en el libro Las intervenciones del educador en la vida cotidiana. Allí, aparte de exponer qué implica trabajar en y desde la vida cotidiana, había una selección de autores y textos para profundizar en la materia. Entre otros se citaban los tres educadores que nosotros presentaremos en este capítulo. Por una parte, Fernand Deligny 2 -polémico, contestario y entregado a las personas con las que convivía-, por la otra Bruno Bettelheim 3 -ex-deportado a Buchenwald, 1 También Michel Lemay y Maurice Capul, en un libro que se ha convertido en el manual de referencia para los educadores franceses, proponen a estos tres autores, entre de otros, como fundamentales en la historia de la educación social (1997) De l’éducation spécialisée. Toulouse: Érès. 2 En el citado libro se dice del autor "Deligny concibe al educador no como a un especialista tecnificado y aséptico, sino como un hombre o una mujer, con toda la plenitud de la palabra, que viven sus compromisos y sus proyectos en la vida simultáneamente a una relación profunda con los muchachos" (1976: 28). 3 En el libro se hace referencia a la institución que dirigió durante muchos años diciendo qué "la labor que esta intitución realiza revelando como las actividades cotidianas del niño pueden ser utilizadas de un modo concreto, cómo pueden ser convertidas en portadoras de relaciones personales y como se realiza la experiencia de dominar las tareas que previamente eran soslayadas, o aquellas en las que el niño solía experimentar una sensación de derrota" (1976: 23).