Santa María antes del año mil. Fechas y materiales para una historia cultural Cristina Scattolin 1 Me intereso por las primeras sociedades aldeanas del gran valle de Santa María o Yocavil en el noroeste argentino. A ellas me refiero, de manera general, como sociedades formativas, presantamarianas o precalchaquíes, es decir, me ocupo principalmente del lapso que abarca más o menos el primer milenio d. C. y unos pocos siglos antes (Figura 1). Lamentablemente ningún fechado radiocarbónico del valle de Santa María fue destinado a datar su cultura material hasta casi el año 2000. Por eso hoy la historia cultural presantamariana permanece casi desconocida. En otras regiones del noroeste argentino hay cronologías más o menos detalladas sobre la base de secuencias de estilos cerámicos, que subdividen el primer milenio d. C. en segmentos temporales más cortos (v. g., Heredia 1974, González y Cowgill 1975), pero en Yocavil, por falta de resolución temporal, ha sido difícil establecer fases de corta duración. Por eso, hasta el momento y de manera provisional, he considerado a las sociedades alfareras presantamarianas o formativas, en un sentido amplio, como desarrollándose entre dos jalones temporales convencionales que son (1) algún momento a “fines del siglo IX”, a partir del cual se presenta cerámica de estilo santamariano, señalando el comienzo del período de Desarrollos Regionales o Tardío (Tarragó et al. 1997:224), y (2) otro extremo ubicado más o menos unos 500 años a. C., que es presumiblemente la datación más antigua para un contexto con cerámica en el valle (Muñoz y Stenborg 1999:280). Pero reconozco que dentro de ese largo lapso deben poder discriminarse diferencias temporales en la cultura material, que al momento sólo estamos intuyendo. Es decir, deberían poder distinguirse en Santa María fases más cortas. Durante los últimos cuarenta años, la necesidad de superar la indeterminación de ese lapso en un ámbito tan importante para la arqueología del noroeste argentino, condujo a modelarlo por referencia a elementos ya definidos previamente fuera del valle, sobre todo con las áreas de más al sur, como Hualfín-Alamito, donde la mayoría de los rótulos de tipos cerámicos y de culturas formativas del área de los valles fueron establecidos por primera vez. Ello se constata con claridad en el cuadro cronológico propuesto por Alberto Rex González, y ampliamente difundido (Figura 2, compárese las columnas tituladas Hualfín y Calchaquí). En pocas palabras: la gente piensa que el valle de Santa María estuvo sucesivamente ocupado por las “culturas Condorhuasi, Ciénaga y Aguada”, representadas por sus estilos homónimos. Y se tiende a suponer que los cambios en la cultura