Scattolin, M. C. Acta Americana Vol 11:1, 2003 30 REPRESENTACIONES SEXUADAS Y JERARQUÍAS SOCIALES EN EL NOROESTE ARGENTINO PREHISPÁNICO María Cristina Scattolin Los objetos arqueológicos con rasgos sexuados han recibido irregular atención en la investigación arqueológica del pasado prehispánico del Noroeste argentino (NOA). De manera general, parece que hubo una mayor preocupación por los roles sexuales entre los arqueólogos de fines del siglo XIX y principios del XX, que en momentos posteriores. Varios de ellos, como por ejemplo Adán Quiroga o Samuel Lafone Quevedo, se preocuparon por entender e interpretar las figuras femeninas y masculi- nas que poblaban la iconografía presente en los objetos arqueológicos. Con posterioridad la inquietud por este tema ha sido menor. Pero, más allá del interés por las figuras femeninas o masculinas en el pasado, mi propósito apunta más bien a contribuir a una discusión de las relaciones de desigualdad y dominación que anidaban en las sociedades aldeanas del los Andes del Sur ya que las distinciones sexuales, organizadas según la división en géneros relacionales, podrían constituir uno de los principios en los cuales se fundaron los llamados “procesos de jerarquización” de dichas sociedades 1 . El valle de Santa María o Yocavil es bien conocido en la arqueología del NOA (Figura 1) y sumamente célebre por la presencia de una clase particular de vasijas cerámicas, las famosas urnas funerarias de estilo Santamariano y por los poblados fortificados y semiurbanos del período Tardío o de los Desarrollos Regionales (PDR) que los españoles vieron todavía en funcionamiento a su llegada. Pero se sabe poco de la etapa anterior o período Formativo (PF), que incluye el primer milenio después de Cristo, entre otras razones por la escasez de investigaciones de largo plazo, la falta de fechados radiocarbónicos y porque tampoco se cuenta con suficientes estudios estilísticos de la cultura material, puesto que no se han analizado todavía grandes y buenas colecciones de objetos completos de dicha época 2 . Para remontar este desconocimiento de ese lapso particular en este árido valle a 2000 msnm, por mucho tiempo ha habido una tendencia a imaginarlo por referencia a elementos ya definidos con anterioridad en otro lugar; básicamente con las áreas más al sur como Hualfín y Alamito que han provisto, desde hace muchos años, las secuencias temporales principales y las descripciones de los estilos más populares en el núcleo árido del NOA (González y Cowgill 1975; Núñez Regueiro 1975). El primer milenio d. C. es bien identificado en Hualfín-Alamito, por la distribución temporo-espacial de estilos como Condorhuasi, Ciénaga y sobre todo del estilo Aguada, cuyos iconos más representados son “el guerrero” y “el jaguar”. Mientras que al este de Santa María, en la más lluviosa vertiente andina oriental, los estilos corrientes del primer milenio son el de Candelaria, que tradicionalmente se ha atribuido al área sur de las Selvas Occidentales, y el estilo común en el húmedo valle