Los textos son expresión de los métodos de enseñan- za y aprendizaje, de los criterios y sistemas de evalua- ción empleados por los docentes y de los valores y discursos que subyacen en sus contenidos y mensajes, que son expresión de las ideologías establecidas y de las mentalidades dominantes en cada época (Escola- no, 1992: 78). El estudio sobre la Historia presentada en los textos escolares ha sido reciente y fragmentado por periodos (Clemente Linuesa, 1982; García Puchol, 1993; Mar- tínez-Risco, 1994; Valls, 1984). Por lo general se ha prestado escasa atención a las etapas más antiguas. El reciente éxito del libro de A. Sopeña (1994) sobre la enseñanza en las primeras décadas del franquismo es una expresión del valor que concede la memoria co- lectiva a las experiencias de los primeros años de es- colarización. En todo caso el análisis de la fijación de los conceptos clave y la estructuración de la Historia de España en los manuales escolares del s. XIX (Gar- cía Puchol, 1993) exigiría un mejor conocimiento de la historiografía española del s. XVI al XIX, todavía poco estudiada (Pasamar, 1992; Pasamar y Peiro, 1987; Wulf, 1992b). Y más aún, la realización de estudios monográficos sobre las etapas más antiguas (Cruz An- dreoti y Wulf 1992). En definitiva, difícilmente se po- drá descubrir la lógica de los discursos de los manua- les sin conocer cuál era el estado de la historiografía de cada momento. Hasta los años 80 del siglo pasado no se produce la incorporación, más o menos completa, de la Prehisto- ria en los manuales escolares (García Puchol, 1993: 111). Antes simplemente se iniciaba la Historia por la Historia Antigua o por la creación del hombre según la Biblia. Y en un país fuertemente católico como Es- paña, en muchos textos, incluso ya entrado el siglo XX, el recurso a las Sagradas Escrituras era una constante para explicar la creación del mundo, el origen del hom- bre o los primeros tiempos de su historia. La disputa entre ciencia y religión fue importante en la España del último tercio del s. XIX y el desprecio hacia la Prehis- toria estuvo bastante extendido. Por otra parte, la po- lémica recepción en España del darwinismo (Núñez Ruiz, 1969; Glick, 1982) y el lento desarrollo de nues- tra Prehistoria como disciplina (Ayarzagüena, 1993; Jiménez Díez, 1993; Peiro y Pasamar, 1989-90) son te- mas que aunque, obviamente, no se reflejan directa- mente en los textos escolares, sí tuvieron su impacto en la configuración de las primeras lecciones de los ma- nuales. Así, por un lado, predominaron los textos que ignoraban —cuando no se burlaban— el evolucionis- mo. Por otro, el escaso desarrollo de las investigacio- nes arqueológicas llevó a una dependencia casi exclu- siva de las fuentes clásicas, griegas y romanas, aunque hubo notables excepciones (Sales y Ferré, 1883; Alta- mira, 1900). LA HISTORIA ROMÁNTICA Y FANTÁSTICA (1880-1920) En los primeros libros escolares, el concepto de His- toria aparece como “la narración de todos los aconte- cimientos tenidos por verdaderos que puedan ser de in- terés general” (Perlado y Melero, 1916). La Historia de España es, por tanto, “la narración de los sucesos ocurridos en nuestra Península desde su primera po- blación... hasta nuestros días” (Sánchez Morate, c. 1915). Durante varios siglos, desde el Renacimiento, la Historia de España siempre empezaba con la presen- tación de dos extrañas fases. La primera estaba repre- sentada por el personaje mítico Túbal, hijo de Jafet y PREHISTORIA, TEXTO E IMAGEN El pasado en los manuales escolares Gonzalo Ruiz Zapatero y Jesús R. Álvarez-Sanchís Departamento de Prehistoria, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense, Madrid, Spain © Arx 2–3 (1996–97), 149–164. All rights reserved. ISSN 1137–8646. Desde finales del siglo XIX, la enseñanza de la más antigua Historia en la escuela española jugó un papel fundamental, reforzando nociones importantes de la España contemporánea como la patria, el concepto de raza o el nacionalismo. Los dibujos y grabados que ilustraban los libros de texto abordaban imaginativamente el pasado, creando modelos que serían repetidos durante décadas. Una aproximación historiográfica revela las posiciones cambiantes sobre las “historias” y las “imágenes” de los libros de texto y descubre las intencionalidades ideológicas ocultas.