1 La domesticación de Internet Elisenda Ardévol y Eva Pinyol 1 Nuestros hogares están cada vez más llenos de tecnología doméstica, de aparatos eléctricos que nos ayudan en las tareas cotidianas, como la lavadora, la plancha, la cocina, la nevera, el despertador o la cafetera, pero entre ellos destaca de forma diferenciada, hasta ahora, las tecnologías o las aparatos diseñados para la comunicación. El teléfono, el televisor o Internet son algunas de esas tecnologías que interconectan nuestros hogares y las relacionan con el mundo. ¿Cuál es la naturaleza de la relación entre el espacio doméstico y el espacio público y qué papel juegan las tecnologías digitales en la configuración de esa relación? Las tecnologías de la comunicación son, a la vez, objetos y medios que nos permiten producir y recibir diferentes tipos de productos textuales y audiovisuales para diferentes propósitos y actividades.. Las tecnologías son objetos que compramos para su funcionalidad para relacionarnos con el exterior sin salir de casa, pero también los valoramos por su estética y por su valor simbólico o de estatus social. Como señaló Bourdieu (1979), los objetos tienen un valor de distinción social y muchas veces nos decidimos a incorporar un nuevo objeto en casa precisamente por ese valor: el prestigio social que supone, por ejemplo, tener una pantalla plana en vez de una pantalla catódica, a pesar de que ambas ejerzan perfectamente la misma función. Las tecnologías de la comunicación y de la información son productos de consumo y en tanto que productos de consumo tienen un valor simbólico en el circuito de la cultura, pues están mezclados con prácticas significativas de representación y de reproducción de las identidades sociales (Hall 1997). En este sentido, el consumo de tecnologías digitales forma parte de un proceso de apropiación de bien es de consumo que no termina con su adquisición sino que continúa en la forma como son apropiados por la gente e incorporados en la vida cotidiana (de Certeau 1984). ¿Cómo nos apropiamos de las tecnologías digitales? ¿Cómo pasan a formar parte de nuestra esfera doméstica?¿Cómo contribuyen a la construcción del espacio y del tiempo domésticos?¿Cómo intervienen en las relaciones familiares? ¿Cómo se negocia entre los diferentes miembros del espacio doméstico su ubicación y uso? Los objetos tienen su biografía, como las personas, y no se trata solamente de un objeto que cambia de manos, sino que en cada nueva transacción adquiere diferentes significados (Kopytoff 1986). No es lo mismo un móvil en manos de un joven adolescente que en la cartera de un agente de bolsa, utilizado como dispositivo para activar una bomba o recuperado de un container para una exposición de arte. Los objetos nos hablan de la sociedad 1 Elisenda Ardévol es doctora en antropología, profesora del Departamento de Artes y Humanidades de la UOC y directora del grupo de investigación Mediacciones de la UOC. Eva Pinyol es fotógrafa, antropóloga y miembro del grupo de investigación Mediacciones de la UOC.