59 Ponencias 1. Introducción. El Convenio Europeo del Paisaje (CEP), alentado por el Consejo de Europa y irmado en Florencia en 2000, fue ratiicado por España el 26 de no- viembre de 2007 y entró en vigor el 1 de marzo de 2008. El CEP no ha sido el primer documento internacional que ha tratado de orientar las políticas culturales y ambientales hacia el co- nocimiento, análisis, preservación y fomento de los valores culturales y naturales del paisaje. Sin embargo, es un instrumento que, a través de su ratiicación, vincula un buen número de países de la Unión Europea al desarrollo de instru- mentos de gestión, ordenación y protección del paisaje. Así pues, aunque desde el ámbito de la cultura el CEP pueda presentar algunas caren- cias (como la atención explícita a la dimensión temporal de las dinámicas paisajísticas) y, sobre todo, en contextos como el español se desco- nozca con precisión quién y cómo implementará sus contenidos, se ha convertido en el gran mar- co en el que se integran las diversas estrategias y medidas encaminadas al objetivo común de identiicar y preservar los valores que caracte- rizan los paisajes estableciendo criterios para ayudar a conducir sus transformaciones. Una de las aportaciones más signiicativas del CEP es el reconocimiento de todos los paisajes como objeto de atención de las políticas pú- blicas. Esto es, no se trata de centrar el interés en los paisajes cuya calidad y singularidad haya sido reconocida, sino en todos los paisajes, con independencia de que se encuentren más o me- nos degradados. Ello supone que las acciones públicas tienen que tener, más que nunca, un marcado carácter transversal procurando satis- facer las necesidades de disfrute de un entorno paisajístico adecuado al conjunto de la pobla- ción. Desde las administraciones culturales es posible abordar el reto de atender, a través de la pers- pectiva de la calidad paisajística, el conjunto del territorio, del mismo modo que se ha hecho con aquellos paisajes con marcados valores cultu- rales para los que la UNESCO, en primer lugar, y algunas leyes nacionales y regionales han ido perilando el concepto y la igura de paisaje cultural. Se tratará, pues, de desarrollar, desde el ámbito de la gestión del patrimonio cultural, dos aspectos que le resultan esenciales y que podrán enriquecer futuras líneas de actuación en materia de paisaje: la identiicación y ca- racterización tanto de los valores culturales del paisaje –de todos los paisajes- como de aquellos que puedan considerarse de interés cultural, de manera que puedan orientarse las acciones pro- pias así como las que son realizadas desde otros ámbitos competenciales. Además, existe una acción especíica identiica- da por el CEP, la protección del paisaje, que se El paisaje y la dimensión patrimonial del territorio. Valores culturales de los paisajes andaluces Silvia Fernández Cacho. Arqueóloga. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Víctor Fernández Salinas. Geógrafo. Universidad de Sevilla Elodia Hernández León. Antropóloga. Universidad Pablo de Olavide Esther López Martin. Arquitecta colaboradora del IAPH. Victoria Quintero Morón. Antropóloga. Universidad Pablo de Olavide José María Rodrigo Cámara. Arqueólogo. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico