BOECIO, MAESTRO DEL PENSAMIENTO MEDIEVAL Alfonso Flrez Facultad de Filosofa Pontificia Universidad Javeriana 10 de abril del 2000 alflorez@javeriana.edu.co Al aceptar gustoso la invitacin de los amables organizadores para que participara en este ciclo de conferencias sobre la Edad Media, hube de elegir un tema que tuviese tanto un valor intrnseco, como que no fuera de alta especializacin filosfica, dados los objetivos del evento y, por ende, la preparacin e intereses mÆs amplios de los asistentes de ustedes, a quienes quiero agradecer de modo muy especial su presencia esta tarde. Dada esta situacin, me pareci que no haba un tema que yo pudiera desarrollar mejor que hacer una presentacin de Boecio, con la esperanza de que al final de la charla a todos nos quedaran algunas ideas acerca de la figura y la importancia de este personaje. No me propongo, pues, otra cosa que exponer unas cuantas ideas acerca de este pensador que les puedan servir de motivacin para proseguir sus estudios del periodo medieval. Ustedes juzgarÆn si pude cumplir este propsito o no. Tras estos prolegmenos necesarios, podemos entrar en materia. Primero harØ algunas reflexiones sobre el periodo histrico en el que vive Boecio y sobre la datacin de la Øpoca medieval; luego hablarØ de su vida y obra, discriminando los aportes de esta œltima para la posteridad; me centrarØ, por œltimo, en su obra principal, la Consolacin de la filosofa. 1. Contexto histrico La vida de Boecio se extiende aproximadamente entre los aæos 480 y 525, es decir, es un hombre del siglo VI, lo cual tiene alguna significacin, como mostrarØ luego. Recordemos rÆpidamente los acontecimientos que marcan esta Øpoca. Como es sabido, desde principios del siglo V 1 diversos pueblos bÆrbaros han comenzado a traspasar la frontera occidental del Imperio, en incursiones que primero son de saqueo, pero que van deviniendo asentamientos permanentes dentro de ese mismo Imperio, que se fracciona as en distintas regiones dominadas por el rey de un pueblo bÆrbaro. El final del Imperio Occidental es una catÆstrofe sin antecedentes para sus habitantes, no solo de modo simblico ¡la cada de Roma! sino tambiØn para su vida diaria, con un aumento en la inseguridad, disminucin del comercio, hambrunas, todo lo cual lleva a fortalecer los vnculos prximos en detrimento de unidades administrativas y polticas mayores. Para la comprensin de estos duros sucesos no debe exagerarse, sin embargo, el componente simblico hasta convertirlo en apocalptico, como si la totalidad de una cultura hubiese sido desplazada, disuelta, para ser remplazada por una nueva y diferente de ella. No es imposible que algo as hubiera ocurrido de no haber mediado elementos de continuidad en este proceso. En primer lugar, los pueblos bÆrbaros no eran todos ajenos al espritu del Imperio, ni del todo ajenos a Øl. De hecho, haba pueblos enteros viviendo al interior de las fronteras del 1 En realidad desde antes, pero es a partir del siglo V que la tendencia se vuelve incontenible.