Microindustria, informalidad y crisis en Guadalajara, 1982-1987 Agustín Escobar Latapí Mercedes G. de la Rocha A PARTIR DE 1982, México ha sido golpeado por una de las peo- res crisis económicas. Aunque desde mediados de los setenta el término "crisis" se aplicaba al curso de la economía nacional, el verdadero significado del mismo cobró sentido a principios de la década de los ochenta, cuando las fisuras que antes se vis- lumbraban se convierten en grietas que resquebrajan la econo- mía: de entonces a finales de 1987 el producto interno bruto (PIB) por habitante cae 16%; los salarios aproximadamente 50%, y la formación neta de capital fijo productivo cae del 18.9% del PIB en 1981 al 7.7% en 1985 (Cordera y González Tiburcio, 1987). Al mismo tiempo, la industria se reorienta hacia los mer- cados externos, y la exportación de manufacturas, especialmen- te la realizada por grandes transnacionales, aumenta a tasas superiores al 20% anual. Los cambios en la economía tienen correspondencia directa con cambios en la estructura del empleo. En la década de los se- tenta la participación femenina en la fuerza de trabajo había aumentado 50%, mientras que la masculina menos de 10%. A partir de 1981 este proceso se acelera, y suben además las tasas de desempleo masculino (Oliveira 1988). Además, mientras que de 1970 a 1980 aumentaron más que proporcionalmente las maes- tras, las oficinistas y las obreras (Escobar y González de la Ro- cha 1987), aparentemente a partir de 1981 el tipo de empleos que han aumentado más rápidamente corresponde a los servicios per- sonales y al "sector informal". Así pues, la aceleración de la en- trada de mujeres a la población económicamente activa (PEA), más que ser un reflejo de continuidad, parece responder a cam- bios en la organización económica tanto del mercado de trabajo 553