1 Filos y logos en el despertar de la fe cristiana Roberto A. Rivadeneyra Todo esto lo han deducido los filósofos de todas las épocas. Lo que jamás pudieron deducir es el hecho más extraordinario y único de nuestra Historia: que el misterioso hacedor del mundo ha visitado el mundo en persona. G.K. Chesterton Como si de un deporte o pasatiempo se tratara, actualmente escuchamos por doquier y con la mayor ligereza frases del tipo: «no mezcles la ciencia con la fe», «creer en Dios es retrógrada», «tantos avances científicos para que la gente siga yendo a misa a orar», «pero si Nietzsche ya lo dijo: ȃDios ha muertoȄ» y otros comentarios por el estilo. Hoy parece «estar de moda» criticar todo sistema de creencias, como si la fe en la razón y en la ciencia no fuera uno más. Basta un examen profundo a la naturaleza humana para comprender la relación que guardan entre sí estos dos elementos razón y fepara percatarnos de que el antagonismo en el que a lo largo de la historia se han presentado carece de fundamento. Que se lea que la fe es no sólo contraria, sino contradictoria, con todo sistema racional denota, curiosamente, una fe ciega en la razón y poco conocimiento del papel que la razón tiene en la antropología. Este divorcio entre ciencia y fe, entre razón y creencia, tiene su origen en una motivación humana. Todos hemos escuchado más de una vez la sentencia aristotélica que señala que los hombres siempre buscaremos el conocimiento. 1 Esta curiosidad inicial por ir en aras de la verdad ha provocado numerosas corrientes epistemológicas, en donde cada una de ellas intenta dar en el punto de cómo conocer sin equivocarnos. Desde Platón, Aristóteles y el resto de los filósofos 1 Cf. ARISTÓTELES, Metafísica, I, 1, 980a 21.