Ricard Huerta, Juan José Tornero, Carme Vidal. (1995) Revista Aula de Innovación Educativa nº 35 [Versión electrónica] El medio artístico: el arte de la escritura de 0 a 18 años Juan José Tornero Carme Vidal Ricard Huerta In Memoriam Dedicado a Ricard Giralt Miracle, admirado maestro en el diseño de letras de quien aprendimos deseos y entusiasmos I. El arte de la escritura: Un arte al alcance de todos La bella letra, los maestros y el poder Escribir con una letra bonita se ha llamado en ocasiones arte de escribir. Caligrafía es el arte de escribir a mano con una bella letra. Hoy no parece que esté de moda; tampoco parece necesario de dedicar horas a practicar dibujando trazos sobre una hoja de papel. Pero todos somos capaces de reconocer una bella letra y existen unos patrones para diferenciarla. Regularidad, uniformidad, textura, legibilidad serían algunas de las características además de la rapidez en su realización. Esto la diferenciaría de la letra dibujada. Ambas actividades gráficas, dibujo y escritura, tienen una gran relación con la escuela. El niño dibuja en la escuela pero aprende a escribir gracias a ella. ¿Qué ha ocurrido para que la caligrafía despierte suspicacias? Se ha confundido expresión con coacción. Rellenar hojas con muestras ha sido un castigo escolar bastante extendido. Y a la bella letra, siempre al servicio del poder, no se le han perdonado algunas malas compañías. Los maestros durante siglos han sido maestros del arte de escribir, y también de leer y contar. Hasta que se funda la primera Escuela Normal en España en el año 1839, eran las asociaciones gremiales de calígrafos las que proporcionaban los títulos para poder montar una escuela. Confeccionar un cartel con muestras y admitir pupilos era el comienzo de una carrera. Gracias a tratados escritos por estos maestros de escuela conocemos curiosidades referentes a la vida escolar de otras épocas como el modo de distribución de los alumnos o las horas del día en que se impartían clases. Nadie añora aquellos tiempos, imaginamos aquellos maestros la mayor parte de día sacando punta a las elásticas pero frágiles plumas de ave. Intentando enseñar en el tiempo concertado las difíciles muestras, combatiendo el aburrimiento y la rutina, y preguntándose el porqué de haber elegido una profesión tan esclava y tan ingrata. Arañazos de gallina Siempre ha habido oscilaciones en la calidad de la escritura a mano. Cervantes, por boca de Don Quijote, abomina de la letra de los escribanos y Luis Vives la compara a los arañazos de las gallinas. También hubo épocas en que fue considerado de caballeros escribir mal. La Revolución Francesa consideró que lo importante era que todos supieran escribir y los comerciante ingleses que la letra fuese clara y se pudiera realizar con rapidez. La velocidad inventó las minúsculas y el ligado de las letras, así como métodos para enseñar a escribir. Los hubo de todos los gustos: por reglas y mediante muestras, algunos estaban escritos en verso y la mayoría de ellos iban dirigidos a los niños. En el siglo XXVI decayó el arte escribir, la