Lugares paralelos. En la sociedad hafsí la presencia cristiana es peculiar, porque en Túnez junto a los esclavos, comerciantes y religiosos viven también los rebatines. Esta comunidad tiene su origen en al- Andalus, donde estos mozárabes participan en las campañas de los Almohades. El califa al-Mansur los trae a su capital, Marrakech, por sus habilidades militares. Durante varias décadas los soldados cristianos están en el lugar fortificado de Bora, de aquí viene su nombre, la palabra árabe Ribāt indica un bastión. Tras la expansión almohade se trasladan a Túnez. Cuando los Hafsíes se rebelan a Marrakech, los rebatines se convierten en los guardaespaldas del emir tunecino, aunque no reniegan el cristianismo. En la capital de Ifriqiya residen en Be bel Menara, zona cercana a la puerta sur. Esta área de la ciudad es bien distinta pero contigua a la Medina, además se encuentra en las antípodas del barrio donde habitan los mercaderes cristianos. Cuando Barbarroja ocupa Túnez en nombre de la Sublime Puerta, toda la región entra en una fase política agitada. Al año siguiente, 1535, Carlos V responde a la operación bélica del Turco con su grande empresa africana, que rompe el equilibrio social sobre el cual los rebatines basan su posición. Así pues, muchos descendientes de los antiguos caballeros se embarcan en las galeras imperiales que vienen a Europa. La comunidad se detiene en Nápoles, donde recibe unas mercedes y el apoyo económico tras un largo debate en la Regia Camera della Sommaria. En la capital napolitana los rebatines viven en las áreas, recién reconstruidas por don Pedro de Toledo. Estas zonas están habitadas por personas procedentes de regiones tan variadas. Defendidos durante tres siglos en el Magreb, sus costumbres se diluyen en el magma napolitano. Lugares tan diferentes marcan las características de la comunidad. La historia particular de estos cristianos aclara el peso del espacio sobre las identidades. Si en Berbería los caballeros son un grupo social privilegiado y claramente diferente a los otros súbditos de los Hafsíes, en Nápoles sin embargo se convierten en una de tantas nationes y sólo en las peticiones al poder recuerdan su origen moro. Luoghi paralleli. Nella società hafside la presenza cristiana è peculiare, poiché a Tunisi insieme a schiavi, mercanti e religiosi vivono i rebattini. La comunità ha le sue origini ne al-Andalus, dove questi mozarabi partecipano alla avanzata degli Almohadi. Le loro doti militari e i fedeli servigi spingono il califfo al-Mansur a portarli nella sua capitale, Marrakech. Per alcuni decenni i militi cristiani abitano nel luogo fortificato di Bora, qui nasce il loro nome: in arabo Ribāt indica una roccaforte. Sulla scia della espansione almohade i cavalieri si trasferiscono a Tunisi. Quando gli Hafsidi rompono la loro sudditanza da Marrakech, i rebattini divengono la guardia personale dell’emiro, seppure non rinnegano mai il cristianesimo. Nella capitale di Ifriqiya risiedono nel sobborgo a ridosso della porta meridionale, Be bel Menara. Questa area della città è ben distinta eppure contigua alla Medina. La zona inoltre è posta agli antipodi rispetto ai fondachi cristiani. Quando Barbarossa occupa Tunisi in nome della Sublime Porta, l’intera regione entra in una fase convulsa. L’anno seguente, 1535, Carlo V risponde alla mossa turca con la sua grande impresa africana, che però rompe l’equilibrio sociale sul quale i rebattini fondano i loro privilegi. Così molti discendenti degli antichi cavalieri salgono sulle galee imperiali, che tornano in Europa. La comunità si ferma nella capitale napoletana, dove riceve mercedi e un sostegno economico dopo un dibattito decennale nella Regia Camera della Sommaria. A Napoli i rebattini vivono nelle aree nuove, recentemente ricostruite da don Pedro de Toledo. Queste zone sono abitate da un insieme di persone proveniente