ANÁLISIS CONTRASTIVO Y EVOLUCIÓN SEMÁNTICA DEL VERBO ANDAR ANA PAZ AFONSO Universidad Autónoma de Barcelona INTRODUCCIÓN No es necesario hacer hincapié en la complejidad y las dificultades que entraña el análisis de un verbo como andar, presente desde los inicios de nuestra lengua y que, tanto históricamente como en la actualidad, ha sido objeto de una gran variedad de fenómenos lingüísticos. Precisamente por ese motivo, ha sido inevitable dejar cuestiones en el tintero que, no por desinterés sino por carencia de espacio, serán abordadas en un futuro si se presta la ocasión. Si bien son innumerables las razones que pueden motivar la elección de una unidad léxica como andar para un estudio diacrónico, en esta ocasión, los factores determinantes han sido su gran productividad en el sistema, su condición de verbo de movimiento y, por último, la variedad de valores semánticos que manifiesta a lo largo de su historia. Precisamente este acentuado rendimiento es lo que ha propiciado el interés por observar cómo se comportaba esta unidad en otro momento de la historia. Asimismo, se trata, como hemos dicho, de un verbo que expresa desplazamiento y posee todo un abanico de valores semánticos, como puede comprobarse en el DRAE (2001). Además, se da la circunstancia de que existe un fascículo del DHLE en el que se incluye la entrada andar, así como las de sus derivados, por lo que es posible disponer de una valiosa fuente de información para investigaciones de carácter diacrónico como la que aquí se presenta. Una vez más, insistimos en que este trabajo es solo una pequeña aproximación al basto panorama que supone el análisis del verbo andar, no únicamente con la intención de saciar una inquietud personal sino también con el afán de abordar el tema desde la comparación diacrónica. 1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA Los objetivos que han orientado este trabajo son principalmente dos. Por un lado, la observación y el análisis de las características semánticas del verbo andar, tanto en su uso actual como histórico. Con esta finalidad hemos establecido dos puntos temporales de referencia: uno situado en los siglos XX y XXI, y otro en el siglo XII. La razón que nos ha llevado a la elección de estos períodos cronológicos es el interés por determinar qué similitudes y diferencias existen entre dos etapas lingüísticas lo suficientemente distantes entre sí. No obstante, era imprescindible que existiera una cantidad adecuada de ocurrencias en el corpus como para trabajar con los datos. La primera documentación del verbo andar según Corominas y Pascual (1980-1991) data