VIDA ÚTIL Y MUTABILIDAD MORFOLÓGICA DE LOS IMPLEMENTOS DE LABRANZA AGRÍCOLA: LAS “FORMAS TÍPICAS” Y “ATÍPICAS” DEL PERÍODO TARDÍO DE LA PUNA ORIENTAL (PCIA. DE JUJUY, ARGENTINA) Julio César Ávalos * Introducción La variabilidad morfológica de los implementos agrícolas de piedra del Período Tardío de la Puna Oriental, fue inicialmente separada en dos grupos morfo-funcionales: “Formas Típicas” y “Formas Atípicas” (Alfaro y Suetta 1979, Gentile 1990). El primer grupo corresponde a las morfologías más frecuentes, documentadas y analizadas en la arqueología regional (Alfaro 1988; Avalos 1998; Boman 1992 [1908]; Casanova 1938; Gentile 1990; Alfaro y Suetta 1979; Pérez 2009; Rosen 1990 [1916], Vignati 1938; Yacobaccio 1983). Incluyen los implementos con hoja ancha trapezoidal o triangular con pedúnculo diferenciado, siendo su característica más distintiva un filo largo y recto, uni o bifacialmente abradido (Avalos 1998). El segundo grupo, en cambio, reúne toda una serie de implementos internamente muy variable, cuyas hojas, como característica común, suelen ser más angostas que las del grupo anterior. Por su morfología, los implementos del primer grupo fueron considerados azadas o azadones, mientras que los del segundo, palas; cumpliendo ambos grupos funciones complementarias (Alfaro y Suetta 1979; Casanova 1938; Gentile 1990). Con el objeto de examinar la variabilidad observada, específicamente entre las formas atípicas, este trabajo adoptó un enfoque procesual o de la historia de vida de los artefactos, en vez de uno tipológico. Los resultados de este análisis apuntan que las formas atípicas no son productos finales del proceso de manufactura, diseñados para cumplir una función complementaria a las de las formas típicas, sino todo lo contrario, que los implementos que componen las formas atípicas son tipos derivados o transformados (sensu Aschero 1988), producto de prácticas tecnológicas post-manufactura aplicadas a las formas típicas para prolongar su vida útil. Los materiales en que se basa este trabajo fueron recuperados por el Dr. Angiorama en actividades de prospección y sondeos de diferentes contextos del área sur de la Cuenca de Pozuelos (Puna de Jujuy, Argentina). Marco La historia de vida de los artefactos líticos está íntimamente relacionada a las diferentes fases por la que pasó un artefacto; es decir, producción, uso, mantenimiento, descarte, reciclaje, reclamación, etc. hasta la recuperación arqueológica o por coleccionistas (Schiffer 1972). La vida útil, en cambio, se refiere a la utilidad de un artefacto en términos del tiempo (Shott 1989; Shott y Sillitoe 2001). Ambos conceptos, así como las actividades implicadas en estas fases, son importantes para entender la organización de la tecnología lítica, o los modos en que la misma se articula con, o se encuentran imbuidos en, las diferentes esferas de la organización social de un grupo (Dobres y Hoffman 1994). Dada la naturaleza substractiva de la tecnología lítica, los artefactos líticos pueden sufrir una serie de transformaciones desde el momento en que fueron producidos o diseñados hasta el momento en que fueron definitivamente descartados. Sus filos pueden ser reactivados cuando se embotaron o dañaron, pueden ser acondicionados o reconfigurados cuando sufrieron roturas, pueden ser modificados para crear un artefacto funcionalmente diferente o simplemente descartados. Todas estas fases, así como las prácticas tecnológicas efectuadas en cada una de ellas, pueden ser consideradas como parte de la historia de vida de los artefactos líticos. Estas prácticas tecnológicas son los procesos mediante los cuales se prolonga la vida útil de un implemento lítico y el retoque, el medio o mecanismo principal de reducción implicado en estas prácticas (Andrefsky 2009; Shott 1989; Shott y Nelson 2008). Otro medio de reducción, aunque menos considerado como tal, lo constituirían las fracturas intencionales. La ocurrencia, las causas y/o motivaciones que llevaron a su empleo son poco entendidas debido a los diversos contextos situacionales y organizacionales en las que fueron registradas. Estas incluyen fracturas intencionales y accidentales de artefactos a fin de obtener formas bases (Amick 2007; Weitzel y Flehengeimer 2007), obtener filos útiles (Rooh et.al. 1999), el sacrificio de artefactos en actividades rituales (Deller y Ellis 2001), etc. Estas situaciones incluyen fracturas que afectaron a instrumentos que alcanzaron una determinada forma en el proceso de manufactura. Pero otras clases de fracturas pueden ocurrir durante el uso o como un resultado no intencionado del proceso de manufactura (Johnson 1981; Rondeau * INAPL TOMO IV - 1615 CAPÍTULO 31 - MESA DE COMUNICACIONES 2