Leopold von Sacher-Masoch: literatura y masoquismo. Guido Fernández Parmo Universidad de Morón guido@fernandezparmo.com.ar Introducción En el siguiente trabajo nos proponemos realizar un análisis filosófico de dos novelas del escritor ucraniano del siglo XIX Leopold von Sacher-Masoch. Como veremos, este singular escritor, injustamente célebre por haber dado el nombre a una perversión, presenta un mundo atravesado de la filosofía platónica. En este mundo, el de los simulacros, sexualidad y política se convierten en un único dispositivo para hacer saltar a las ideas principales de su época. El contrato masoquista y la entrada al platonismo. Masoch y la ley Todo comienza con un contrato: un aviso en el diario, una carta, un documento. El contrato dice que uno quiere ser humillado voluntariamente, pegado, azotado, atado, etc. El contrato dice, en última instancia, que uno quiere ser esclavo del otro contratante, que uno quiere dejar anulada su voluntad. Aquí comienza todo, por aquí entra el platonismo. La experiencia masoquista muestra como el contrato social se continua en una crueldad que deja afuera, tal como lo había previsto Hobbes, a una de las partes. Dice Deleuze: “la ley tiende siempre a olvidar su origen y a anular las condiciones originales en donde voluntariamente se enfrentaban dos personas” 1 . La ley parece tener como fin la esclavitud del hombre, de allí que se pueda decir que ese mismo fue el objeto del mismo contrato: la esclavitud presente desde el comienzo. De esta forma, Masoch realiza humorísticamente una crítica al contrato social y a la ley. Si la ley está para prohibir y negar ciertas conductas y ciertos placeres, el masoquista toma al pie de la letra a la ley para encontrar placer en su castigo. Mientras es castigado, el masoquista se ríe al sentir placer: la ley, con todo su peso, aplicada estrictamente, no puede escapar a su negación, a su derrumbe y, en definitiva, a su desenmascaramiento por absurdidad. Dice Deleuze: “la más estricta aplicación de la ley tiene aquí el efecto opuesto al que se habría esperado normalmente (los latigazos, por ejemplo, lejos de castigar o de 1 Deleuze, G. Presentación de Sacher-Masoch, 95