Ano IX, nº 33 MAURICE MERLEAU PONTY — HORENSTEIN 119 CORPOREIDAD Y EXPERIENCIA DEL ESPACIO EN LA FILOSOFÍA DE MAURICE MERLEAU-PONTY* Ariela Battán Horenstein** Resumen: En el trabajo se analiza la experiencia del espacio desde la perspectiva del cuerpo propio o fenomenal tal como lo define Merleau-Ponty. La inauguración de esta perspectiva de análisis nos permite mostrar el carácter existencial de la espacialidad a través de la constitución de los niveles espaciales como una manera de orientación, pero además como la condición para la conformación de un campo perceptivo en el que el sujeto puede actuar. Palabras-llaves: Merleau-Ponty; corporeidad; espacio. Título Corporiedade e exepriência do espaço na Filosofia de Mauricie Merleau-Ponty Resumo: Neste trabalho analisamos a experiência do espaço a partir da perspectiva do corpo próprio ou fenomenal tal como o define Merleau-Ponty. A abertura desta perspectiva de análise nos permite mostrar o caráter existencial da espacialidade por meio da constituição dos níveis espaciais como uma maneira de orientação, e, além disso, como condição para a conformação de um campo perceptivo no qual o sujeito pode agir. Palavras-chaves: Merleau-Ponty; corporidade; espaço. 1 ESPACIO, CUERPO Y LÍMITE En el presente trabajo se intentará describir la experiencia del espacio desde la perspectiva del cuerpo. Para ello necesitamos determinar previamente las circunstancias espaciales que constituyen al ser corpóreo. Es preciso realizar esta tarea en discusión con la filosofía de la conciencia. Para eso, se establecerá como punto de partida la definición del cuerpo como “cuerpo fenomenal” y del sujeto como “conciencia encarnada”, tal como son presentados por Merleau-Ponty en su obra fundamental, Fenomenología de la Percepción. Para la filosofía de la conciencia, el cuerpo se constituye en el exterior de esa interioridad que, precisamente, conforma la totalidad de nuestros eventos mentales. A diferencia de la interioridad de la conciencia, la exterioridad corporal es definida en términos de extensión, siendo así propiedad principal de este ser corpóreo la divisibilidad. La definición de la exterioridad como dimensión espacial no es aprehensible en un concepto unívoco. Aquella puede ser entendida como rostro, en el sentido general, de todo lo que aparece, la superficie visible de un cuerpo; pero, también, esta superficie se caracteriza por zonas de oscuridad y sombra, reveses, concavidades, que de algún modo también constituyen el rostro del cuerpo, aunque forman parte de lo que no se ve. Otra posibilidad semántica de la noción de exterioridad se refiere al contexto inmediato de las relaciones corpóreas, es decir, todo aquello que puede ser tocado, observado, oído. En esto también está implicada la definición del cuerpo como extensión. Este segundo sentido de exterioridad es más amplio, pues abarca a los objetos, al mundo circundante, es decir, a aquello que conforma el ámbito de lo trascendente; trascendencia que se * Data de recebimento para publicação: 02/12/2002. ** Universidad Nacional de Córdoba. determina por oposición a la conciencia. Si bien exterioridad y trascendencia, así como interioridad e inmanencia, no son términos sinónimos, para la filosofía de la conciencia hay un emparejamiento conceptual de estas nociones. En la filosofía cartesiana, por ejemplo, la certeza del cogito está basada en la distinción entre trascendencia e inmanencia; a estas se corresponden una esfera externa y una interna, objetos trascendentes (el mundo sensible, por ejemplo) y eventos inmanentes (juzgar, imaginar, percibir). El cogito cartesiano, como bien afirma Alphonse De Waelhens, “...deja escapar todo lo que considera como ‘exterior’ a él”, mientras que “...el cogito fenomenológico, si bien rompe la vinculación efectiva con el mundo y con lo que consideramos nuestra propia historia, conserva uno y otro bajo la forma de un intercambio fenomenal inmediatamente ofrecido y presente a su reflexión” 1 . Las nociones de interior y exterior (aunque no necesariamente las de inmanencia y trascendencia) nos acercan al tratamiento de otra cuestión vinculada a la posibilidad de una experiencia del espacio, como es la noción de límite. Esta noción, en relación con las otras dos, es fundamental para comprender el tipo de conexión posible entre la espacialidad del cuerpo propio y la espacialidad del mundo. “Límite” puede ser entendido de múltiples modos, según se privilegien uno u otro aspecto semántico del término, aunque todos parecen remitirse a una significación similar. Este término tiene ciertos matices interesantes que se remontan a la etimología latina de la palabra: limes-itis, “senda que atraviesa”, “barrera”, “distancia, diferencia”. Como decíamos, en estos significados se trasluce el sentido de instancia de diferenciación para lo cual es condición un trazado preciso. El límite es así algo que se determina, o que es dado como tal y, a partir de su determinación, se puede distinguir una cosa de otra. El límite de mi cuerpo marca una línea divisoria que lo diferencia de los demás objetos. Para 1 De Waelhens, A: (1957), p. 137.