51 Un sueño de Theodor W. Adorno: lo íntimo y lo anatréptico Gabriel Castillo Fadic Instituto de Estética, Pontiicia Universidad Católica de Chile «Así no se sueña; nadie sueña así», escribe Adorno, en 1956, para refutar la tesis instalada, en parte por los maniiestos de Breton, en parte por lo que llama una «literatura teórica secun- daria», de que el surrealismo se relaciona fundamentalmente con lo onírico y lo inconsciente. «En general, lo mortal de toda interpretación de arte, incluso de la ilosóicamente responsable, es que se ve obligada a expresar lo extraño, puesto que tiene que hacerlo en conceptos, por medio de lo ya sólito, eliminando así con la explicación misma lo único que necesitaba ser explicado» (Adorno, 1962: 109). Del mismo modo, continúa Adorno, si el surrealismo fuera sólo una colección de ilustraciones literarias y gráicas a Jung y Freud, «no sólo duplicaría superluamente lo que ya expresa la teoría, con la pretensión de disfrazarla me- tafóricamente, sino que, además, sería de tan trivial inocencia que no quedaría sitio para el scandal que se propone y que es su verdadero elemento vital» (Ibid.). Triple correlación: la resis- tencia que instala Adorno ante la reducción de la imagen oní- rica se extiende también frente a los presupuestos que requiere la tradición psicoanalítica para fundamentar la posibilidad del develamiento de la obra de arte 1 , pero, por sobre todo, se desa- 1 «La imaginación es también una fuga, pero no completamente: lo que trasciende el principio de realidad hacia algo superior está siempre por de- bajo del artista como imagen de aquel que se tolera, neurótico inserto en una sociedad donde reina la división del trabajo. En los grandes artistas, como Beethoven o Rembrandt, la conciencia más aguda de la realidad estaba ligada a un corte frente a esta realidad. Es esto lo que, únicamente, 3031 - EstéticasIntimidad - Interior.indd 51 3031 - EstéticasIntimidad - Interior.indd 51 30-09-2009 10:22:36 30-09-2009 10:22:36