Gelman y la contracultura norteamericana de los sesenta Alberto Julián Pérez Texas Tech University La década del sesenta fue una época particularmente feliz para la cultura latinoamericana. El movimiento revolucionario triunfante en Cuba renovó las esperanzas de las juventudes rebeldes del continente, que soñaban vivir en una sociedad más justa. Las luchas políticas no habían logrado terminar con los abusos de poder y la explotación en el continente. Las castas militares, al servicio de los amos imperiales y las burguesías nacionales, la cúpula de la iglesia católica, aliada a los sectores más conservadores y privilegiados, y un sistema de justicia corrupto, enemigo de los trabajadores, eran ya un mal endémico en Latinoamérica, que demandaba una mayor igualdad y una mejor distribución de la riqueza. La sufrida sociedad civil, tradicionalmente avasallada por los poderosos y sus aliados históricos, acostumbrada a resistir los constantes ataques sobre sus derechos, estaba preparada para defenderse. Las elites cultas y los sectores universitarios acompañaron esas luchas, liderando muchas de sus conquistas (Gordillo 331-40). Los partidos políticos burgueses convivían en Argentina, desde la década del cuarenta, con el peronismo revolucionario nacionalista y con los partidos de izquierda, asociados a las corrientes marxistas internacionales. Después del golpe militar de 1955, que derrocó al General Perón, comenzó una etapa de intensa resistencia popular contra la dictadura. Los militares, aliados a la oligarquía conservadora, dominaban como árbitros la política nacional. El empresariado, la oligarquía agroganadera, los sectores conservadores de la Iglesia, habían formado una alianza antipopular devastadora para someter a las clases trabajadoras (Terán 257-79). Las juventudes universitarias, educadas en las ideas liberales, mantuvieron una actitud desconfiada y recelosa ante el populismo peronista. Simpatizaron más con los partidos de izquierda y sus ideas marxistas, cuyas explicaciones históricas y sus análisis económicos estudiaron con interés. Muchos artistas, identificados con el espíritu revolucionario vanguardista, que desde principios del siglo había transformado el vocabulario del arte, se acercaron a los partidos marxistas y apoyaron sus ideales de reivindicación social (Pujol 305- 325). Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930, hijo de una familia de inmigrantes rusos. Ese año comenzó el nefasto ciclo de golpes militares en Argentina, que habría de concluir recién en 1983, cuando después del genocidio cometido en la “Guerra sucia” y la derrota sufrida en la guerra de Malvinas contra los ingleses, la casta militar salió del poder y la sociedad civil tomó control otra vez de la política. Gelman comenzó a militar en el Partido Comunista en su adolescencia, cuando se gestaba el proceso político peronista en Argentina, y pronto inició su carrera en el periodismo y en las letras. En 1956, al año siguiente de la caída de Perón, publicó su primer libro, Violín y otras cuestiones y en 1962, el libro que marcó el comienzo de su madurez poética, Gotán.