LAS FIBRAS VEGETALES UTILIZADAS TRADICIONALMENTE EN EL CULTIVO DE LA VIÑA EN CANARIAS. UNA VISIÓN ETNOGRÁFICA Y GEOGRÁFICA Página 1 LAS FIBRAS VEGETALES UTILIZADAS TRADICIONALMENTE EN EL CULTIVO DE LA VIÑA EN CANARIAS. UNA VISIÓN ETNOGRÁFICA Y GEOGRÁFICA. Cubas Hernández, Fátima Perdomo Molina, Antonio C. LOS ECOSISTEMAS DONDE SE DESARROLLAN LAS FIBRAS VEGETALES Los recursos naturales se han aprovechado siempre en Canarias desde la costa a la cumbre. Cada piso altitudinal proporcionaba una serie de recursos que complementaban la dieta o que proporcionaba materiales para cubrir las necesidades de la población. Este modelo de aprovechamiento de los recursos en Canarias ha sido acertadamente definido como “vertical y múltiple” 1 . Desde esta óptica, en cada piso se obtenían productos diferentes, existiendo una cierta especialización productiva, por ejemplo, la orilla del mar ofrecía la sal, el pescado, el marisqueo; las medianías, las papas o los cereales; los altos, los frutales; y la cumbre, la leña, la miel o incluso el hielo y el azufre en el Teide. Además de estos ecosistemas zonales marcados por la disposición altitudinal, existen en Canarias una serie de ecosistemas azonales cuya diferenciación no se produce en franjas según la altitud y el clima, sino según otro tipo de condicionantes relacionados con factores edáficos, un claro ejemplo de éstos lo constituyen los barrancos 2 . De las fibras que incluimos en nuestro estudio, el junco y la enea se desarrollan en estos últimos lugares donde la disponibilidad hídrica es alta. La enea se encuentra en los tramos más bajos de estos cauces y el junco, por el contrario, a lo largo de todo él. Esta última fibra es la más cosmopolita puesto que la podemos encontrar asimismo fuera de los barrancos, su presencia es común también en las medianías más húmedas orientadas al norte y afectadas por el “mar de nubes”, para dejar de estar presente en las cumbres donde las condiciones climáticas extremas limitan su desarrollo. En las medianías aparece en las “orillas”, es decir, ocupando los bordes de las parcelas. Se trataría de un cultivo marginal en una doble vertiente, por su situación y por la escasa atención que recibe. Su uso, además, es común tanto en las islas occidentales más húmedas y apropiadas a las necesidades ecológicas de la planta, como en las orientales 3 , donde la aridez es la tónica predominante circunscribiéndose en este caso a los barrancos. 1 Federico Aguilera Klink et al. (1994). P. 235 y passim. 2 Vid. José María Fernández-Palacios y Antonio de los Santos (1996). 3 Hemos podido ver estas plantas y útiles fabricados con este material en Fuerteventura y en Lanzarote.