225 Potuit, decuit, fecit; los Franciscanos y el culto a María 1 Carme López Calderón La orden franciscana y la defensa de la Inmaculada Concepción. La fórmula Potuit, decuit, ergo fecit, es decir, “Pudo, convenía, entonces [lo] hizo” constituye un lema recurrente en los escritos apologéticos de la In- maculada Concepción, pues, no en vano, este axioma sintetiza a la perfección las bases teológicas en las que se fundamenta dicho privilegio mariano. Tradicionalmente atribuida al franciscano Duns Scoto 2 , con cuya argu- mentación inmaculista encaja plenamente, el punto de partida hemos de buscarlo en el Tractatus de conceptione sanctae Mariae del benedictino Eadmero de Canterbury, quien, para defender la pureza de la Virgen, acude a la metáfora de la castaña que sale intacta de su envoltura e indica: “¿No podía acaso [Dios] conferir a un cuerpo humano [...] permanecer libre de toda punzada de espinas, aunque hubiera sido concebido entre los pinchos del pecado? Es claro que lo podía y lo quería; si lo quiso, lo hizo” 3 . A través 1 Este texto fue realizado al amparo de la beca FPU y dentro del marco de los proyectos de investigación: «Artíices e patróns no monacato galego: futuro, presente e pasado» (2009/PX059), «Encuentros, intercambios y presencias en Galicia entre los siglos XVI y XX» (HAR2011–22899) y «Consolidación e estructuración de unidades de investigación competitivas (Redes de investigación)» (CN2011/056). 2 Simplemente a modo de ejemplo, en la obra dieciochesca Mysteria Beatissimae Mariae Virginis, el sexto concepto para la iesta de la Inmaculada lleva por encabezado: “Argumentatio Scoti: Potuit, decuit, voluit, ergo fecit” (RIPPEL, 1731: 18). 3 Potuit plane, et voluit; si igitur voluit, fecit (FIORES, MEO, 1988: 916). Por otra parte, el encargado de explicitar el argumento “Dios pudo hacer que la Virgen fuese concebida inmaculada; fue conveniente, luego lo hizo” sería Francisco Maironis, discípulo de Duns Scoto (BASTERO DE ELEIZALDE, 2001: 119).