1 CULTURA POLÍTICA Araceli Mateos 1. El concepto de cultura política La noción de cultura política tiene sus orígenes en Platón y Aristóteles y continúa a lo largo de la historia del pensamiento político en autores clásicos como Montesquieu, Rousseau y Tocqueville 1 . El proceso de la Ilustración avanzó dejando de lado los esquemas culturales, de manera que el momento de surgimiento de la moderna investigación en cultura política tuvo lugar después de la segunda Guerra Mundial. La cultura política ha sido definida desde ámbitos diversos como la Antropología, la Psicología, la Sociología y la Ciencia Política. La influencia de la Sociología europea ha destacado de la mano de Weber que consideraba que sus tipos ideales de autoridad (tradicional, carismática y racional) estaban compuestos de símbolos y creencias subjetivas al igual que la cultura política (Almond, 1998: 351). Parsons, como intérprete de Weber, contribuyó de manera importante a insertar este concepto en la Sociología Política y dio el primer paso hacia lo que comenzó a llamarse “teoría normativa de la cultura política”. Para Parsons la cultura política hacía referencia a los sentimientos subjetivos, las actitudes y las conductas que caracterizaban las orientaciones políticas individuales y colectivas en un sistema político. La cultura política era entendida como la variable interviniente 2 entre el sistema social (variable independiente 3 ) y la estabilidad democrática (variable dependiente 4 ). Habermas, por su parte, entendía la cultura política desde una perspectiva más estructural e histórica. No hablaba concretamente de cultura política sino de “esfera pública” con la que identificaba al espacio social en el que podía desarrollarse una opinión pública democrática. Esta esfera pública estaba vinculada al mercado y al Estado, marcando el fin de lo privado de la sociedad civil y el comienzo de lo público del Estado (Somers, 1996: 43-52). El momento en el que el concepto de cultura política tuvo un impacto de mayor alcance hay que situarlo en la década de 1960 con la aparición del libro de Almond y Verba (1965) The civic culture. Esta obra, además de suponer el punto de referencia de todos los estudios posteriores sobre cultura política, destacó por su carácter innovador al verse envuelta en la revolución behaviorista del momento y de los desarrollos teóricos funcionalista y sistémico (Morán, 1996: 11) 5 . 1 El primero de ellos hacía derivar las características estructurales y el funcionamiento de los sistemas políticos de los valores, actitudes y experiencias que provenían de la socialización. Aristóteles no sólo destacó la importancia de las variables de cultura política, sino que trató de relacionarlas con determinadas variables estructurales y de estratificación social. Junto a ellos, Montesquieu, Rousseau y Tocqueville también destacaron en sus obras la importancia de variables político-culturales y valores morales y religiosos para explicar procesos e instituciones políticas (Almond, 1998). 2 Una variable interviniente es aquella que altera la relación entre una variable dependiente y otra independiente, también es denominada variable de control. 3 Una variable independiente es aquella que, dentro de la relación establecida, no depende de ninguna otra. 4 Una variable dependiente es aquella cuyos valores dependen de los que asuma otra variable. 5 La concepción parsoniana y funcionalista de cultura política asumía que ésta era el principal instrumento de cohesión social. Esta concepción entrañaba la imposibilidad de establecer cuál era el sentido de la relación entre los valores, creencias y actitudes y los comportamientos concretos de los individuos. Además, tenía problemas para explicar el conflicto y el cambio social (Morán, 1996).