A Parte Rei 73. Enero 2011 http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei 1 El azar del retorno. Una aproximación a Mallarmé y Nietzsche Jorge Fernández Gonzalo jfgvk@hotmail.com Resumen El objetivo de este artículo es relacionar el pensamiento de Mallarmé y Nietzsche, autores ambos finiseculares y de obras especialmente transgresoras, que rompen con algunos de los patrones más estancados en la poesía y la filosofía de su tiempo. Palabras clave Eterno retorno, Azar, Tirada de dados. Nietzsche y Mallarmé son dos desconocidos atípicos. No cabe pensar en una influencia directa, ni tan siquiera en un proyecto común que los uniese, salvo que se trate la modernidad como un espacio de reflexión conjunta para el desarrollo de la filosofía y del pensamiento. Y sin embargo, Mallarmé no es filósofo, sino poeta, y el alcance de sus propuestas no se presenta más allá de las orillas de la palabra y de los enigmas de la literatura, que no es poco. Nietzsche, por su parte, sí llega a firmar algunas páginas como autor de versos, si bien no pasará de un mero versificador que no llegó a añadir directamente nada al material con el que trabajaba. Pero el enlace entre el pensamiento de Nietzsche y el de Mallarmé conforma un fértil maridaje, supone una confrontación de discursos que ha dejado mella en otros importantes filósofos de la postmodernidad como Deleuze, Foucault, Derrida o Blanchot, y es a partir de estas pequeñas trazas, de las líneas de fuerza que unen uno y otro pensamiento por la similitud o la confrontación, que es posible entablar, un siglo después, un diálogo imposible entre ambos autores. La muerte de Dios En la filosofía de Nietzsche el tema de la muerte de Dios, frente a la consideración más extendida, no supone tan sólo la deslegitimación de la religión cristiana, sino también de sus discursos y de las veleidades de su metafísica. Dios constituye el nombre para el gran relato, para un discurso unívoco que atesora el poder, que reúne, bajo las coordenadas de la mismidad, el sino de nuestras palabras, la visión de nuestro mundo. Dios es la unidad compositiva por excelencia, el uno ineludible del pensamiento occidental, la apuesta por la ley, por el límite. La muerte de Dios implicará, por tanto, un giro transgresor en todos los ámbitos de la filosofía, un intento por derrumbar los relatos que aseguran y esquematizan nuestro horizonte de percepciones. Esta caída de la noción de Dios, su destronamiento violento, le permitirá al filósofo romper con la fe ciega en la palabra (la palabra de Dios), con la consistencia de los discursos que legitiman tal o cual verdad, dando paso a la interpretación y a la infinitud del comentario, al fragmento, a un azar de la experiencia discursiva que entronca directamente con las propuestas teóricas de Mallarmé. El pensamiento, en opinión del poeta francés, emite una tirada de dados, abre juegos de lenguaje no superpuestos, paradigmas construidos en una alteridad no