LOS DICCIONARIOS DE CARLOS GAGINI COMO FUENTES DE ESTUDIO DE GITANISMOS EN EL ESPAÑOL DE COSTA RICA A FINALES DEL SIGLO XIX Y A COMIENZOS DEL SIGLO XX Ivo Buzek 1. Introducción Los inventarios léxicos de Carlos Gagini, el Diccionario de barbarismos y provincialismos de Costa Rica (DBPCR) (1893) y el Diccionario de costarriqueñismos (DC) (1918) 1 , se suelen considerar como obras fundadoras de la lexicografía diferencial del español de Costa Rica. Sería ocioso detenernos en detalladas descripciones de las macro y microestructuras de las obras en cuestión, puesto que ya lo han hecho otros 2 y seguramente con más erudición y pertinencia que el autor de estas líneas, pero está claro que antes de proceder al estudio prometido en el título de nuestra aportación, no podremos obviar de nuestra parte todos los detalles analizados por los investigadores citados, aunque por razones del tema y de la perspectiva del estudio que aquí nos ocupan, nos centraremos tan solo en algunos aspectos de la obra del ilustre lexicógrafo costarricense. Desde el punto de vista metodológico nos apoyamos en la tesis de Luis Fernando Lara de que los diccionarios de lengua pueden ser fuentes de pleno derecho para estudios lexicológicos tanto desde el punto de vista sincrónico como diacrónico, puesto que [C]uentan en su documentación con datos extensos del léxico y, además, precisamente son sus diferentes criterios de selección del vocabulario manifiestos en sus productos, los que exponen con mayor claridad la complejidad del léxico hispánico contemporáneo. En ese sentido, los diccionarios son estudios lexicológicos, que no se limitan a la descripción del vocabulario, sino que lo interpretan dentro de su complejidad social (2004, p. 305). Sin embargo, cabe tener en cuenta que las palabras de Lara hacen referencia al armazón teórico-metodológico que guía el Diccionario del español de México, uno de los pocos diccionarios integrales de una variedad regional o nacional determinada de la lengua española, salido en 2010. Es cierto que ha habido también otros diccionarios del español de los que “nos podemos fiar” porque están basados en sólidos corpus de textos, como el Diccionario del español actual, del equipo de Manuel Seco (1999), el Diccionario integral del español de la Argentina, coordinado por Federico Plager (2008), o —ilustre ejemplo, tristemente desaprovechado después— el mismo Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española (1726-1739) 3 , excelente testimonio del español, sobre todo europeo, de los Siglos de Oro y de comienzos del siglo XVIII. Ahora bien, el presente estudio se puede considerar como otra pieza de un mosaico que, si algún día logramos completarlo, será una historia de acogida, difusión y vida, o eventualmente muerte, de voces de origen gitano en las variedades latinoamericanas de la lengua española 4 . Va a ser una historia del componente gitano en el español americano a 1 Junto con la obra Nahuatlismos de Costa Rica, de Juan Fernández Ferraz (1892). 2 Cordero Monge 2010 y 2012, y Sánchez Corrales 1988 y 2001; agradecemos enormemente a Magda Chaverri Brenes, asistente de edición de la revista Káñina, el envío de las versiones digitalizadas de los trabajos de Cordero Monge y Sánchez Corrales no disponibles en línea. 3 Citamos por la versión digitalizada de la obra, incluida en el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española (NTLLE). 4 Los antecedentes o, más bien, otras piezas del mosaico en las que seguimos la misma metodología, son Buzek 2012 y Buzek en prensa 1.