“Identidad, racismo y tensiones en las élites a la luz de las ideologías positivistas y evolucionistas: Chile y América Latina en el siglo XIX” OSVALDO BLANCO 1 Contenido: 1.- Resumen. El presente texto analiza la adopción del positivismo y el evolucionismo en los discursos de las élites decimonónicas latinoamericanas, específicamente en torno a responder la siguiente interrogante: ¿Cómo puede caracterizarse el énfasis por el orden, el progreso y el racismo a partir de la implantación de dos corrientes distintas, pero suficientemente articuladas en el discurso de las élites del siglo XIX? Comenzamos por dar cuenta de los elementos filosóficos más importantes de ambas corrientes, para luego contextualizar su influencia en el panorama ideológico de las élites decimonónicas a partir de sus relaciones con el proceso de identidad nacional, su influencia en el racismo y en sus vicisitudes políticas internas. 2.- Elementos filosóficos centrales del Positivismo y Evolucionismo Hay rasgos evolucionistas en Comte, especialmente en la denominada “ley de los tres estados” de 1822. Según esta ley, el positivismo es el último eslabón de un principio civilizatorio inherente a la especie humana, donde “cada rama de nuestros conocimientos está necesariamente sujeta en su marcha a pasar sucesivamente por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico o ficticio; el estado metafísico o abstracto; en fin, el estado científico o positivo” (Comte, cit. por De la Vega, 1998: 98). El ser humano unifica la diversidad de los fenómenos, explica su naturaleza y explora el universo de acuerdo a las posibilidades de estas tres epistemes. Comte explicaba esta evolución de la razón humana hacia su régimen definitivo, la ciencia positiva, a partir de la metáfora del desarrollo de la inteligencia individual. La etapa teológica equivaldría a la infancia, la metafísica a la juventud y el estado positivo a la madurez o virilidad del espíritu humano. Pero esta “ley de los tres estados” –donde la filosofía positiva indica la cúspide evolutiva– no remite sólo a una narrativa teleológica sobre el devenir del espíritu y la razón. Más bien, la “ley de los tres estados” es un marco preliminar para la clasificación global de los tipos de conocimiento y, más específicamente, de las ciencias (ibíd.). Efectivamente, Comte clasifica el saber humano a partir de un 1 Sociólogo por la Universidad Arcis. Magíster en Ciencias Sociales, Mención en Sociología de la Modernización por la Universidad de Chile. Becario CONICYT (2012-2015), Doctorando en Sociología, Universidad Alberto Hurtado. Email: oblanco4@gmail.com – 1 –