HOSPITIUM: UNA HERRAMIENTA DE ACCESO A LOS RECURSOS INTERCOMUNITARIOS Paloma Balbín Chamorro A través de nuestra lectura de los estudios sobre tabulae y tesserae de la Península Ibérica, hemos observado que los pactos de hospitalidad en ellas recogidos con frecuencia han sido interpretados desde perspectivas apriorísticas, impidiendo ver elementos quizás fundamentales para su correcta comprensión. De hecho, auque ya hace años Humbert argumentó acertadamente que la función del hospitium publicum era conceder al hospes una serie de derechos ciudadanos que facilitaban su estancia en la ciudad que le acogía 1 , algunos trabajos siguieron resintiéndose de las hipótesis formuladas veinte años antes por Badian y Harmand 2 , y continuaron viendo en los pactos de hospitalidad relaciones encubiertas de patronato –y por tanto de dependencia– 3 . Afortunadamente, en los últimos años están apareciendo estudios muy interesantes cuyo objetivo es revalorizar el papel que el hospitium debió de desempeñar en el desarrollo de las relaciones intercomunitarias. Se trata de propuestas de interpretación, en ocasiones breves apuntes, que, en nuestra opinión, no sólo encajan mejor con los datos existente, sino que además dan nueva luz sobre el papel jugado por las sociedades provinciales en su propio desarrollo. En concreto nos han parecido muy sugerentes varios trabajos que proponen explicar tres pactos de hospitalidad acordados entre comunidades cívicas de la Bética y la Lusitania como herramientas de control territorial. La primera inscripción a la que nos referimos es una tabula procedente de Mérida, con fecha consular del año 6 d.C., que registra un acuerdo de hospitalidad entre Emerita, de status colonial, y Ugia, municipio de localización incierta 4 , en los siguientes términos: 1 M. Humbert, 1978, 85-143. Cf. P. Balbín Chamorro, 2006, 57-89. 2 L. Harmand, 1957, 51-53; E. Badian, 1958, 12 y 154. 3 Un estudio pormenorizado de los datos que permiten entender hospitium y patronatus como instituciones perfectamente diferenciadas en P. Balbín Chamorro, 2006, 21-38. 4 Ha sido situado en Azuaga (Badajoz), Cabezas de San Juan (Sevilla), Jerez de los Caballeros (Badajoz) o, de forma menos precisa, en las proximidades del Guadalquivir, en la vía entre Corduba y Castulo (cf. A. d’Ors, 1948, 52, L. García Iglesias, 1973, 207, n o 94, TIR J-29, 163, y J. F. Rodríguez Neila y J. M. Santero, 1982, 120-121, respectivamente); no obstante, ninguna de estas identificaciones se apoya en datos concluyentes.