261 triunfo mundial de la saga se debe a “la irrupción de lo fantástico en un mundo co- tidiano impregnado de racionalismo” (Lucio 78). Victoria Fernández piensa, sin em- bargo, que la magia es sólo el azúcar que envuelve a la píldora, pues dice así: “Rowling cuenta el complejo proceso de formación de una persona, que tiene que ver poco con la magia y mucho con la ética. Embarca a Harry en el viaje iniciático de la adolescencia. Y éste sale vencedor de su enfrentamiento con la maldad, la muerte y el dolor gracias al valor, la generosidad, la habilidad, el autocontrol y la honradez” (Lucio 78). La magia es, por tanto, el elemento central para que los niños-jóvenes se sientan atraídos por los distintos libros de Rowling. Para unos será el ingrediente estrella por sí mismo; para otros, solamente un envoltorio. En todo caso, es indiscutible la rele- vancia de los aspectos sobrenaturales en la obra que nos ocupa y en la literatura in- fantil y juvenil en general. Como bien expresa Jesús Gilabert (23): Lo mágico en la literatura produce efectos contrarios al orden de la naturaleza. Es un componente tradicional de los cuentos que goza de buena aceptación entre los más pequeños, ya que en su etapa de pensamiento animista suelen adoptar explicaciones mágicas sobre aspectos del entorno que les resultan incomprensi- bles. La magia en los cuentos ofrece la posibilidad de superar airosamente difí- ciles aprietos, lo cual es para el niño un factor de esperanza y maduración. Las fórmulas mágicas obran maravillas. Gilabert deja claro que la presencia de la magia en la literatura infantil es previa a Harry Potter, pues la podemos encontrar, por ejemplo, en los llamados cuentos de hadas. Lo mágico es un apoyo para el héroe, un elemento auxiliar que permite ven- cer ciertas dificultades. No obstante, se puede hablar de un antes y un después de Harry Potter, pues esta colección de textos ha revitalizado un universo mágico que no estaba ausente antes de su publicación. Rowling ha dotado de una fuerza mayor a un ingrediente ya vivo, como se puede comprobar consultando algunos de los nú- meros de una revista de proyección infantil-juvenil que se inscribe bajo el título de Diario de los magos y brujas, fundada, precisamente, tras el arrollador éxito del aprendiz de mago. 2 Se centra tanto en la novela que nos ocupa como en la mitolo- gía clásica y nórdica, además de en otros aspectos más prácticos y curiosos de la magia. 2. Harry Potter y la tradición mágica Según el estudioso Mauricio Bach: “el éxito de Harry Potter tiene que ver, sobre todo, con el hábil uso que la autora hace de la tradición” (Bach 38). Rowling no in- venta nada nuevo, pero sí reinventa, reformula. Es decir, toma ingredientes, perso- najes, seres mitológicos, etc. de la tradición anterior y, a partir de ellos, da a luz un universo original e imaginativo, completamente nuevo, pero sustentado en cosmo- culturas m ágicas EL MAGO POTTER: MAGIA Y LITERATURA INFANTIL Eva Lara Alberola UNIVERSIDAD DE VALENCIA 260 1. Introducción: el poder de la magia en la actualidad En la cita con que hemos inaugurado este capítulo se habla de supersticiones, nos- otros, sin embargo, hablaremos de magia, pues cuando el antropólogo Julio Caro Baroja afirma que “las supersticiones han producido grandes obras de arte”, quiere decir que las artes mágicas, en sus distintas vertientes, lo han hecho. En ese sentido, los Siglos de Oro fueron aquellos que conocieron la eclosión de la literatura mágica, que durante las centurias decimosexta y decimoséptima alcanza unos índices inusi- tados (en cuanto a cantidad y calidad). Se trata de un período en el que el interés por magos, brujas, diablos… fue más que notable. Desde entonces, nuestra cultura ha conocido altibajos en lo que a creencia en seres y actos sobrenaturales se refiere, pero jamás se ha despojado de la fascinación por todos estos aspectos. Se puede afirmar que ha existido una continuidad que se rastrea fácilmente acu- diendo a los clásicos hispánicos de los diferentes períodos. Pero tal continuidad se garantiza, sobre todo, gracias a un género que, desde su mismo nacimiento, siente un especial apego por todo aquello que tenga que ver con la maravilla: la literatura infantil y juvenil. 1 Además de las obras debidas a autores del ámbito español, hay que llamar la atención sobre algunos textos extranjeros que han abonado el terreno para el triunfo de magos y brujas: Las Brujas y Matilda, de Roal Dahl; Las Crónicas de Narnia, de C. S. Lewis; y El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien. Pero si existe una colección que merezca ser tenida en cuenta y ser analizada en relación con la magia, la hechicería y la brujería en el contexto de la literatura infantil-juvenil ésta es, sin duda, Harry Potter, una serie de textos que se puede poner en conexión con múlti- ples piezas pertenecientes tanto a la literatura infantil como a la literatura para adul- tos, incluidas las propias de nuestro país. En cualquier caso, el éxito de Harry Potter ha sido motivo de reflexión para los ex- pertos. Así el periodista y escritor Antonio Iturbe afirma: “Le gusta a los niños por- que no les han obligado a leerlo. Lo han leído por propia decisión. A los niños les interesa la magia, los brujos, la fantasía y la aventura” (Lucio 78). La psicóloga infan- til Elena Borges cree que las aventuras de Harry y sus amigos en Hogwarts “son ins- tructivas para los niños, la magia enriquece su imaginación, y esto es muy importante para su educación y su espíritu creativo” (Lucio 78). Para el autor Andrew Blake, el Dejando aparte el hecho de que haya genios y aun ingenios supersticiosos, hay que aceptar tam- bién el de que las supersticiones han producido grandes obras de arte. (Caro Baroja 1974: 168)