1 Published in CORTES PEÑA, Antonio Luis (coord.), Historia del cristianismo, III. El mundo moderno, Madrid, Editorial Trotta/Universidad de Granada, 2006, pp. 465-508, ISBN 84-8164-799-3. EL ESTAMENTO ECLESIASTICO EN LA EUROPA MODERNA . Arturo Morgado García 1. LA CURIA ROMANA . En una organización tan jerarquizada cual lo fue la Iglesia católica de la Modernidad, no estaría de más dedicar algunas líneas a quienes detentaron el puesto de mayor poder y responsabilidad, es decir, los Papas. Entre los años de 1540 y 1770 vemos sucederse en el solio de San Pedro un total de 29, todos ellos, obviamente, de origen italiano, predominando los Estados Pontificios y la Toscana. Como no podía ser menos, para llegar a Papa será determinante una procedencia social relativamente conspicua: de hecho, solamente encontraremos a dos pontífices de origen humilde, Pío V y Sixto V, y ambos llegaron al papado durante la segunda mitad del siglo XVI, momento en el que el ascetismo contrarreformista estaba en todo su apogeo. Pero los restantes pertenecerán a las élites sociales italianas: Paulo III era de la familia ducal de los Farnesio, Paulo IV miembro de los Carafa, un destacado linaje de barones napolitanos, el padre de Gregorio XV era el conde de Pompeio, Inocencio XIII y Benedicto XIII eran hijos de duques, familias nobiliarias como los Castagna, Rospigliosi, Ottoboni, Pignatelli, Albani, Corsini y Rezzonico verán ascender al papado a Urbano VII, Clemente IX, Alejandro VIII, Inocencio XII, Clemente XI, Clemente XII y Clemente XIII respectivamente. Y cuando no se trata de grandes linajes nobiliarios, nuestros papas procederán de importantes familias del patriciado urbano italiano, compuesto por banqueros, juristas, profesores, mercaderes, oficiales y notarios, y así será el caso de Julio III, Marcelo II, Pío IV, Gregorio XIII, Gregorio XIV, Inocencio IX, Clemente VIII, León XI, Paulo V, Urbano VIII, Inocencio X, Alejandro VII, Clemente X, e Inocencio XI. De hecho, el carácter aristocrático del Papado se hizo más marcado durante la época barroca, y a partir de 1590 se convertiría en un coto cerrado para las élites italianas, que contarían a su favor con un eminente status familiar, un fuerte poder económico, e importantes conexiones sociales, sin olvidar tampoco el papel desempeñado por el talento y las cualidades intelectuales individuales. De este modo, el papa-tipo de este período habrá nacido en el seno de una familia bien situada, tanto por el lugar ocupado en la jerarquía social como por sus relaciones, estudiará preferentemente una carrera jurídica, obtendrá en su momento el apoyo de un patrón que le transmitiría su cargo eclesiástico por medio de resigna, compra o nombramiento, ejercería una serie de oficios en la curia y llegaría finalmente al colegio cardenalicio, donde sus conexiones políticas, su carácter acomodaticio y su habilidad podrían determinar el convertirle en papable. Hay excepciones, no obstante, a este esquema: Alejandro Farnesio (Paulo III) fue