LA HISTORIA DE LA MEDICIÓN DEL TIEMPO Y LA NOCIÓN DE TIEMPO Iker Puente Departamento de Psicología Básica, Evolutiva y de la Educación 1- INTRODUCCIÓN Responder a la pregunta de que es el tiempo es algo muy difícil, por no decir imposible. Se podría decir que el tiempo es la dimensión donde se da el cambio y la transformación de los objetos y los acontecimientos. Los seres humanos no percibimos el tiempo en si mismo, lo que percibimos es el cambio. Y nuestra noción del tiempo depende de la percepción de los cambios. La sucesión y la duración son los dos conceptos básicos en los que se apoya la percepción del tiempo. La sucesión permite distinguir entre diferentes acontecimientos ordenados uno tras otro. La duración hace referencia al intervalo entre un acontecimiento y otro, a la permanencia del acontecimiento. Los acontecimientos que no son sucesivos son simultáneos, y lo que no presenta duración es instantáneo. Los cambios percibidos pueden ser repetitivos o no repetitivos. Los cambios repetitivos pueden ser continuos, como la posición del sol; discretos, como el día y la noche, o rítmicos, como los latidos del corazón. Los cambios no repetitivos pueden ser cíclicos e irreversibles, como el proceso de nacimiento, desarrollo y muerte, o pueden ser lineales e irreversibles, como un espejo que se rompe o una flecha que se dispara. Asimismo, los cambios pueden estar relacionados con los objetos y elementos de la naturaleza, con los estados del propio sujeto, o con el ámbito social y cultural. Estos cambios se dan además en diferentes escalas temporales, presentan diferentes duraciones, desde la muy corta (los latidos del corazón) hasta aquellas que exceden el ciclo vital propio (la formación de las galaxias o los eones budistas). El tiempo, por tanto, es una noción construida resultado de la integración de la sucesión y la duración, y esta noción va a variar de una cultura a otra y también de una época a otra, en función de los cambios que se observen y de la forma de medirlos. Las nociones culturales del tiempo hacen posible la vivencia del tiempo y al mismo tiempo afectan poderosamente la percepción que tenemos de el.