Bases neurofisiológicas y principios generales del control motor Fernando Cárdenas P. Doctor en Neurociencia Comportamental Maestria en Ciencias, Psicobiología Profesor Asistente Universidad de los Andes Bogotá, Colombia Ver perfil del autor Trabajo publicado el 03 de noviembre de 2003 Resumen Históricamente ha habido una pugna entre dos posiciones en relación al control motor. Por un lado, están quienes afirman que los sistemas nerviosos actúan de forma reactiva; así, los más complejos movimientos están conformados por el montaje organizado de arcos reflejos y solo podrían presentarse por la presencia de estímulos sensoriales adecuados. Por otro lado, están quienes proponen que los comportamientos no son reactivos al medio; estos comportamientos (innatos) corresponderían a las pautas motoras fijas o patrones innatos de comportamiento. La comprensión de los mecanismos celulares y subcelulares subyacentes al control motor, ha permitido entender las ventajas y limitaciones de la adopción de cada una de estas explicaciones. En el presente documento, se discuten de forma sucinta algunos de los elementos neurobiológicos que permiten contemplar el panorama del control motor desde una perspectiva contemporánea más amplia. Debido al carácter general de esta aproximación, no se abordarán algunos aspectos importantísimos del control motor, tales como las funciones de control involuntarias autónomas, sin la cual la vida misma sería imposible. Se inicia con una contextualización general del término control motor. A continuación se analizan algunos de los fundamentos neuroanatómicos y neuroquímicos bases para la comprensión del funcionamiento nervioso. Luego se presentan algunos principios generales de la organización sináptica. Introducción En el estado actual de desarrollo tecnológico, hablar de "neurofisiología del control motor" no es más una redundancia. Sabemos que estamos rodeados de un cada vez mayor número de elementos dotados de inteligencia artificial Todos estamos familiarizados con cámaras capaces de autoajustar la apertura del diafragma o el enfoque de la imagen, puertas que se abren o cierran accionadas por fotoceldas, electrodomésticos que autoregulan su propio funcionamiento de acuerdo con las condiciones del medio y un sinnúmero de autómatas utilizados en la industria. Algunos de estos mecanismos despiertan en el hombre la sospecha de un incierto futuro en el que su especie será desplazada por su propia invención. Muchos, si no todos estos mecanismos funcionan de acuerdo con un principio tan sencillo como universal para los sistemas biológicos: la retroalimentación. Igual a como operan los sistemas biológicos, estos servomecanismos poseen cuando menos tres componentes: (a) un sensor, (b) un efector y (c) un comparador. El censor es el encargado de realizar la lectura del estado real en que se encuentra el sistema; el comparador, es el encargado de precisamente, comparar este estado con el estado deseado del sistema y de acuerdo con ello tomar una decisión - seguir o no seguir una cierta acción -, y el efector el encargado de realizar la acción. Si el estado real es igual al estado deseado no se realiza ningún cambio; si difieren se inicia alguna acción; quizá el termostato sea el ejemplo más sencillo para explicar este proceso: existen un límite máximo y uno mínimo de temperatura deseada (estado deseado). Al alcanzar la temperatura niveles inferiores al límite mínimo se enciende el sistema de calefacción; al