Girona, Julio de 2013 El CLUB LEXIC y el MICROSCOPIO, plataformas en línea para construir diccionarios científicos colaborativos en un proyecto universidad-escuela 1 Rosa Estopà Bagot Universitat Pompeu Fabra rosa.estopa@upf.edu Miquel Cornudella Gaya Universitat Pompeu Fabra miquel.cornudella@upf.edu Resumen El objetivo de esta comunicación es presentar un paquete de herramientas que permiten trabajar conjuntamente lenguaje, ciencia y tecnología. Es un hecho que la ciencia se explica, se aprende y se comunica a través de palabras. Pero, paradoxalmente, también es un hecho que muchos niños y niñas no conectan con los conocimientos de ciencia, entre diversas razones, por un desconocimiento del vocabulario que los vehicula, y llegan a la universidad todavía con muchas lagunas terminológicas. Así pues, el proyecto que hemos elaborado tiene como objetivo, por un lado, trabajar sistemáticamente el vocabulario académico en la escuela a través del Club LEXIC, una interfaz que facilita el trabajo con palabras científicas a través de explicaciones y de dibujos y que el mismo alumno elabora en el aula de informática; y, por el otro, analizar todo este material en las aulas universitarias mediante el MICROSCOPIO, una herramienta en línea que permite consultar la base de datos a partir de términos académicos. Presentación El conocimiento de la ciencia se representa y se transfiere a través de palabras que activan un significado especializado, preciso y conciso en un determinado ámbito comunicativo. Y aunque es el especialista en una materia el que conoce y utiliza adecuadamente las palabras que vehiculan el conocimiento de su ámbito, el proceso de expertización es progresivo y lento. En otros estudios (Estopà i Valero, 1999; Estopà et al. 2006) hemos demostrado que existe una progresión simultánea entre la adquisición del conocimiento de un campo del saber y el aprendizaje de las unidades que sirven para representarlo y comunicarlo. En este sentido, ya en la escuela se trabajan términos que luego se reprenden en la vida universitaria (suma, resta, triangulo, esfera, ser vivo, agua, hielo, oxígeno, fuerza, etc.). De manera que las bases del conocimiento especializado se adquieren desde los primeros años de vida de una persona. Existen trabajos que establecen que a nivel de secundaria los libros de texto escolares usan unos 3.000 términos (Marzano, Pickering, 2005); no obstante, anteriormente y de manera progresiva, los niños y niñas más pequeños también usan cientos de palabras con significado especializado. El vocabulario, pues, debería ser una de las bazas para asentar el conocimiento científico, como remarcan autores como Marzano: “Teaching specific terms in a specific way is probably the strongest action a teacher can take to ensure that students have the acadèmic background kowledge they need to undestand the content they will encounter in school” (Marzano, 2010, 1). 1 Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto "Jugando a definir la ciencia(2): laboratorios de palabras", financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Programa de Cultura científica y de la Innovación, 2012, FECYT-FCT-12-4482). IP: Rosa Estopà