El Exemplar poético de Juan de la Cueva: teoría dramática de un sevillano que pasó sus últimos años en la ciudad de Cuenca. Juan José Pastor Comín. UCLM. Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. Área de Teoría de la Literatura. Facultad de Letras (Ciudad Real). 1. Presentación biográfica. En 1943 don José Martínez Ruiz “Azorín” reivindicaba para la literatura española el desatendido nombre del sevillano Juan de la Cueva (1543-1612): Durante cuatro siglos nadie ha sabido quién era a punto cierto Juan de la Cueva; ni nadie ha leído con atención sus obras; ni nadie ha visto lo que estamos viendo ahora. Juan de la Cueva es figura representativa en las letras de España […] 1 . Desde entonces hasta hoy diferentes estudios han amortizado una hipoteca que, como en otros muchos casos, alosaba nuestro patrimonio literario 2 . Paulatinamente se nos ha ido desvelando una figura singular cuyos escritos no dejan de sorprender por su variedad y extensión. Juan de la Cueva cultivó casi todos los géneros en verso que estuvieron de moda en su tiempo: fue un dramaturgo aplaudido y famoso, autor de varias comedias y de cuatro tragedias (Icaza, 1917), introductor de los temas histórico- 1 La entusiasta defensa realizada en el editorial de ABC con motivo del cuarto centenario de su nacimiento no escatimaba en elogios: «uno de los hombres que, mejor o peor, con más o menos personalidad, ponen un hito en la evolución literaria permanecía más o menos ignorado. En literatura, lo que cuenta es el marcar una diferenciación entre lo ya hecho y lo que se ha de seguir haciendo; esa diferenciación la señala Juan de la Cueva» (“Azorín”, 1943 [E-12461]). 2 Nuestro académico alicantino fijó el primer pago en los trabajos de Icaza (1919:112 y ss.). A este primer asiento hay que añadir las indagaciones biográficas de Walberg, (1904:3-12), Méndez Bejarano (1929:98 y ss.) y Montoto (1929:51 y ss). Mucho más cercanas a nosotros son las noticas bio-bliográficas de Micó, J. Mª y Morros, B. (1991:216) Reyes Cano (1981:107-135) y Reyes Peña (1980:547-548; 1991:274). Recuérdese también la semblanza anecdótica que del preceptista y dramaturgo hizo Santiago Montoto (1943 [E-12461]) bajo el artículo “El bueno Juan de la Cueva” donde se describe la actitud del viejo poeta ante el ajusticiamiento de Alonso Álvarez de Soria. No podemos olvidar, finalmente, las sólidas investigaciones del profesor José Cebrián (1983:3-29; 1984:53-70; 1988:161-176) recogidas en (1991:16-64).