1 “Itinerarios de la pintura de paisaje en Latinoamérica. Siglos XIX y XX”. En: Bulhões, María Amelia, y Bastos Kern, María Lúcia (coord). Paisagem: desdobramentos e perspectivas contemporâneas. Porto Alegre, Editora da UFRGS, 2010, pp. 37-59. ISBN: 978-85-386-0100-5 ITINERARIOS DE LA PINTURA DE PAISAJE EN LATINOAMÉRICA. SIGLOS XIX Y XX Rodrigo Gutiérrez Viñuales Universidad de Granada 1. Introducción Indudablemente, si hay un siglo en Latinoamérica que ha estado vinculado históricamente a la pintura de paisaje, ese fue el “largo” XIX, que en este contexto podríamos situar entre el primer tercio de esa centuria, casi a la par (o inmediatamente después) de las luchas por la Independencia, hasta el primer tercio del XX. De cualquier manera, el paisajismo tenía antecedentes sobrados en el continente, en el periodo colonial, como también, tras la irrupción de los movimientos de vanguardia en torno a 1920, gozaría de continuidad, bajo otros derroteros plásticos e ideológicos. En el presente ensayo una de nuestras intenciones principales será la de brindar lineamientos acerca de cómo transcurrieron algunas de esas interpretaciones del paisaje tras la emancipación y hasta la contemporaneidad, evitando, eso sí, el establecer la bastante habitual antítesis tradición vs. modernidad, intentando mantener ciertos hilos conductores entre lo decimonónico y sus epígonos hasta mediados del siglo XX. Dentro del ensayo, comentaremos sucintamente la labor de algunos artistas del continente dedicados al paisaje, situándolos en el contexto temporal-estético en el que actuaron. Iniciaremos esta andadura en la época de la Independencia (1809-1825), en la cual se van a producir marcados cambios en la producción plástica americana. El declive del poder de la Iglesia como institución y de algunas de las órdenes religiosas radicadas en el continente, verán mermar en varios de los países su poder y mecenazgo. La producción de arte religioso, si bien no se paralizará, se dará en menor cantidad respecto de los siglos anteriores y transitará por otros caminos, en especial los del arte popular, pero cediendo el protagonismo a la retratística de los próceres, a las escenas de batallas ligadas a la emancipación, a las alegorizaciones, y, en forma paulatina, a las representaciones vinculadas a la ascendente burguesía, en especial el retrato, los paisajes y las escenas costumbristas. Estos dos últimos géneros tendrán vida propia desde los albores del XIX y serán palpables sus cambios estéticos y sus postulados ideológicos a partir de entonces, experimentando sus respectivas singularidades, en ocasiones íntimamente ligadas. En buena medida, la producción de pintura de paisaje en el continente americano, como en otras ramas del arte, estuvo vinculada a las transformaciones que se fueron dando en el ámbito europeo, y cuyos progresos arribarían a través de los artistas viajeros que surcaron el continente ya desde finales del XVIII. Esto fue en parte como consecuencia del interés, ya consolidado en Europa desde los días del llamado Grand Tour (intenso en el cambio del siglo XVII al XVIII), por el viaje como motivo de aprendizaje y esparcimiento, que luego se ampliaría a tierras más remotas, para poner otras civilizaciones al alcance de un público europeo ávido de conocimientos. La ilustración y una de sus propuestas principales, el enciclopedismo, entendido aquí en tanto interés