LA COMPOSICIÓN EN LA ANTROPONIMIA ANTIGUA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA José María Vallejo Ruiz* INTRODUCCIÓN Contamos con toda una tradición de autores que defiende la exis- tencia de un nombre personal indoeuropeo primaria y típicamente compuesto, de formación ditemática. 1 En realidad, en favor de la anti- güedad de este tipo de construcciones habla el hecho de que está pre- sente en algunas de las lenguas más tempranamente atestiguadas (grie- go, indio o iranio); a la luz de estos datos, autores como H. Zimmer y K. Meyer extendieron la idea al irlandés y al resto de las lenguas celtas, cuya onomástica también respondía a un modelo claro de composición, al menos desde los primeros testimonios epigráficos continentales. A este respecto, Evans, GPN 40-42 ponía de manifiesto una diferencia en el uso de la formación nominal en la onomástica celta (gala, galesa e irlandesa); así, mientras los compuestos abundaban entre los líderes tri- bales o miembros de la aristocracia, las formaciones monotemáticas se reservaban para las clases más humildes. El hecho de que comparta ámbitos geográficos muy dispares (oriente y occidente) podría ser, en efecto, una prueba de la antigüedad del recur- so, cuya vigencia quedaba probada también en lenguas más tardíamente atestiguadas. 2 Pero el hecho mismo de asumir esta afirmación conlleva- Acta Palaeohispanica IX Palaeohispanica 5, (2005), pp. 99-134 ActPal IX = PalHisp 5 99 * Este trabajo se ha realizado en el marco de un proyecto de investigación postdoc- toral financiado por el Gobierno Vasco (ref. BFI03.112). 1 Pueden verse, a este respecto, obras clásicas como Bechtel (1917), Fick (1874) o Hilka (1910), entre otros. 2 En esta línea de tardía atestiguación se sitúan otras lenguas como el armenio y los grupos báltico, eslavo y germánico.