23/2/2014 www.difusioncultural.uam.mx/revista/nov99/garay.html http://www.difusioncultural.uam.mx/revista/nov99/garay.html 1/8 LA VELOCIDAD COMO IDENTIDAD URBANA Adrián de Garay* Una de las dimensiones de análisis fundamental para comprender los procesos culturales de la juventud consiste en acercarse al conocimiento de las prácticas sociales vinculadas con el consumo musical. Desde mi perspectiva, no hay, sin duda, gusto alguno, exceptuando quizá los alimenticios, que esté más profundamente implantado en el cuerpo que el musical. Y si de algo se apropian, en primer lugar, los jóvenes es de su propio cuerpo, de ahí mi interés por explorar la compleja realidad inherente a los procesos de producción y apropiación musical (Bourdieu, 1978). En la música, como en otros bienes culturales en los que predomina el valor simbólico, sobre el valor de uso o de cambio, las formas de distinción social y cultural pasan irremediablemente por la forma y el tipo de consumo, pero a su vez puede ser también escenario de comunicación e integración social (García Canclini, 1990). La música se constituye así en un complejo entramado de sentidos; opera en las prácticas culturales de los jóvenes como elemento socializador y al mismo tiempo como diferenciador de estatus o de papel. La multiplicidad de los procesos de distinción simbólica en el consumo cultural ocurre no sólo si atendemos a las diferencias de origen social y cultural de la población urbana, sino también puede apreciarse si observamos las diferencias generacionales entre niños, jóvenes y adultos; incluso, entre los jóvenes, subdividiendo a la población en distintos rangos de edad, pueden apreciarse diferencias importantes en el tipo y características del consumo musical. No en balde, las empresas que se dedican a "medir" los llamados ratings de las estaciones de radio, así como a examinar la estructura de la programación de éstas, construyen modelos de análisis y estrategias de mercado, buscando ganarse segmentos muy específicos de la juventud. Habría que reconocer que los estudios que realizan las empresas consultoras y los emporios radiofónicos sobre sus "públicos", les llevan la delantera a los esfuerzos de investigación que llevan a cabo académicos de las instituciones de educación superior, algunos de los cuales se han preocupado más por denunciar la mala calidad de la