RECURSOS Y OPORTUNIDADES RECURSOS Y OPORTUNIDADES Explotación y discriminación en el análisis de la desigua Explotación y discriminación en el análisis de la desigualdad dad 1 Mariano F. Enguita Mariano F. Enguita Universidad de Salamanca Dpto. de Sociología La desigualdad es, como apuntan la Biblia y la sabiduría popular, vieja como la vida misma. Nada o casi nada nos espantaría de ella si pudiéramos considerarla como un mero fenómeno natural, ajeno a nuestras acciones, o como el resultado de la res- ponsabilidad individual de cada cual y ajeno, por tanto, a las acciones de los demás. Suscita nuestro rechazo en la medida y sólo en la medida en que aceptamos tres pre- supuestos: primero, que las personas tienen unos derechos, o al menos unos mínimos derechos, iguales por el mero hecho de serlo, cualquiera que sea la forma social que se den, y cualquier idea distinta repugna intuitivamente a nuestra idea de la justicia, la equidad y la viabilidad de la convivencia; segundo, que las ventajas de unos y las desventajas de otros no son discretas e independientes entre sí, sino que están mu- tuamente condicionadas: las unas existen por las otras, de modo que las ventajas de uno tienen como corolario, en el mejor de los casos, y como causa, en el peor, las des- ventajas de otro y viceversa. Por eso el concepto de desigualdad es más bien pobre e insuficiente. No es la desigualdad en sí, sino la desigualdad socialmente producida, la que nos preocupa, y por ello tenemos necesidad de conceptos más fuertes, más preci- sos y más significativos. Existen dos grandes formas de desigualdad, muy heterogéneas entre sí y lo bastante homogéneas internamente como para que la distinción sea útil: la des- igualdad en el acceso final a los recursos (a los llamados “bienes escasos”, o “econó- micos”) y la desigualdad en el acceso inicial a las oportunidades de perseguir esos re- cursos (el empleo, la ciudadanía, la posibilidad de ser propietario…). La primera pue- de concebirse más o menos como equivalente la desigualdad de riqueza, entendida ésta en el sentido más amplio; la segunda ha de entenderse como desigualdad de de- rechos o como desigualdad en la posibilidad de hacerlos efectivos. 1 Este trabajo ha sido posible gracias al patrocinio de la CICYT, proyecto PB94-1382.