ENTRF. LA F..SPF.RANZA DEL CAMBIC7 Y EL ESTIGMA DE LA REI'RODUCCCON MARIANO FERNANDEZ ENGUITA (°) Desde que el cambio social y las estrategias para conseguirlo son objeto de re- ftexión y discusión, o desde que tenemos constancia de c{ue lo fueran, la educa- ción ha estado en medio d^ un debate con posiciones contrapuestas para unos de bía o debe ser el instrumento principal y protagonista de cualquier transforrna ción, para otros era o es una parte ancillar de la vida social; para unos el motor por excelencia del cambio, para otros el instrumento fiel del poder. En los albores del socialismo, una corriente del movimiento, los utópicos, centró su proyecto en una educación distinta, ya fuera una educación directa mediante las escuelas, las sociedades culturales, etc., ya indirecta mediante el ejemplo de las comunas, Ila máranse Icaria o Nueva Lamark. En el otro extremo, algunos materiales mecani- cistas, los blanquistas y otros creyeron que la sociedad tendría que cambiar antes que los hombres, aunque esto les llevara a propugnar un cambio por obra de, una minoría ilustrada y redentora. Así, Owen consideraba que el cambio de la socie cíad vendría por ejemplo de pequeñas comunas racionales y por efecto de la nue• va educación, mientras Helvecio había creído que bastaría cambiar las institucio- nes para cambiar la naturaleza de los hombres. Esta polémica era, a la vez, la pro- longación de la vieja pugna entre materialismo e idealismo, entre causalidad ma- terial y libertad moral, y precursora de un debate más explícito sobre la escuela. EI marxismo y el anarquismo también tomaron posición al respecto. Para el pri- mero, la escuela era un Eactor de muy seguncío orden en la empresa de la trans f^rmación social, y de ahí que apenas le prestara atención. Por ello mismo no vio inconveniente en yue los hijos de los trabajadores acudieran a las escuelas públi- cas, aunque tuviera cosas que decir sobre cómo debían funcionar éstas, sobre la combinación de enseñanza y trabajo productivo, etc. EI anarquismo, por el contrario, fue en gran medida una prolongación del tnovimiento ilustrado y racio nalista y conservó una fe casi ilimitada en las virtudes de la razón y, por consi- guiente, de la educación. De ahí que prestase gran atención a la escuela y yue es- tuviera mucho rnenos dispuesto a dejarla en manos del Estado. 1°) Universidad Complutense. Madrid. H.^^i.in^lrF'.iu^a,uin,nii^11.1M6119N9), a .ISIIbS lr)1 ^i'Ks