I EVOLUClON DE LA ESTRUCTURA OCUPACIONAL EN ESPAÑA -------------------------------------- . • .. '111111111 ... · FORMACION y EMPLEO: UN MATRIMONIO CONFLICTIVO MARIANO F. ENGUITA (*) lO NA vez más, se vuelve a plantear el problema de c ómo puede el sistema formativo responder a los profundos y acelerados cambios que es- tán teniendo lugar en el sistema productivo . En realidad, el tema nunca ha dejado de plantear- se desde la implantación de la universal, lo ha hecho c on más fuerza cada vez que se ha ampliado el perío- do escolar obligatorio y lo hace de manera especialmente i n- tensa cuando, como ocurre en el momento actual, se con- jugan los efectos de un cierto nerviosismo ante el problema de la innovación tecnológica -nacido al amparo del fetj- chismo de las nuevas tecnologías y estimulado por la pers- pectiva del mercado único europeo- y una reforma educa- tiva en marcha. Dejaremos de lado el problema de hasta qué punto el em- pleo debe ser el norte de la educación. Hay razones para po- nerse en guardia ante tanta insistencia y preguntarse por qué se olvidan otras finalidades igualmente dignas o más, como puedan ser el desarrollo de la personalidad y la educación para la convivencia democrática, u otras algo vergonzantes pero no menos ciertas , como son la custodia de los jóvenes a las horas en que sus padres trabajan . En todo caso, es cier- to que tanto los propios jóvenes como sus familias toman sus decisiones en materia educativa tomando muy en cuenta, si es que no en primer lugar, las consecuencias sobre el fu- turo empleo, y que si ha de haber alguna formación para el empleo ésta debe tener lugar, al menos en parte, en la edu- cación formal. Lo que parece bastante más dudoso es que el problema se presente en la forma de un sistema productivo con nece- sidades crecientes , con la mirada puesta en el progreso, y un sistema educativo ensimismado y anclado en el pasado . Sin duda esto es parte del problema, pero no es todo el pro- blema. En las páginas que siguen intentaremos abordar su- cesivamente las dos caras del mismo . EL SISTD1A DE FRE:"HE AL Es un lugar común que el desarrollo tecnológico, la mo- vilidad en el empleo y los cambios en la organización del tra- (') MARIANO FERNANDEZ ENGUITA es Soci ólogo. Profesor del De- partamento de Sociologia 1/1. Uni verSIdad Complutense de Madrid. bajo colocan al sistema de formación (el sistema educatIvo formal más otras instancias de formación para el empleo, en particular la formación ocupacional) ante la tarea de pro- ducir una fuerza de trabajo con capacidades amplias , capaz de adaptarse a situaciones distintas y a procesos de cambio . Sin embargo, está menos claro cuál sea la forma de conse- guirlo. Las recetas al uso afirman que es necesario combi- nar una buena formación general (O inicial) con un subsis- tema ágil de formación permanente (O recurrente , o conti- nua), algo que nadie va a discutir pero que resulta dificil de concretar. Todo sería más fácil si supiéramos exactamente qué va a requerir el mercado de trabajo y pudiéramos determinar el número de personas que van a desempeñar talo cual em- pleo ; no sólo el número de personas, sino las personas mis- mas. Pero lo primero no sucede, y lo segundo no debe su- ceder. Aunque no faltan profetas , lo cierto es que sabemos muy poco sobre las tendencias que actúan en el mercado de trabajo, en todo caso muy poco de lo que tendríamos que saber para adecuar el sistema de formación . Es un hecho que la mayoría de las prospectivas de empleo que hasta la fecha se han realizado en cualquier lugar del mundo han si- do un fracaso, pero esto no es todo desde el punto de vista de la formación . Desde que una persona entra en la escuela hasta que se incorpora a la vida activa, o desde que inicia ésta hasta que se retira de ella, los períodos de tiempo son tan largos que, con los instrumentos disponibles, tornan im- posible cualquier p¡evisión eficaz a largo plazo. Porque se trata no solamente de determinar nominalmente cuáles se- rán las futuras ocupaciones, sino también de saber cuáles van a ser sus contenidos . En general, las previsiones sólo pueden funcionar a corto y medio plazo, por lo que sus efec- tos deberán hacerse sentir más sobre la formación continua que sobre la formación inicial. Por otra parte, una sociedad democrática tiene que en- contrar algún punto de acuerdo entre lo que se supone que requiere el mercado de trabajo y lo que los individuos de- sean como formación, lo que dificulta el ajuste cuantitativo entre demanda y oferta de cualificaciones en dicho merca- do, y no cuenta ni puede contar con procedimientos de orientación escolar ni profesional forzosos , lo que hace al- 60 RHISH DE E(O. 'O. \IIA y SOClOLOGIA DEl TRABAJO. NlM. 6/ 0CTUBRE 89 . " .".' ..... -1' -' .. • '.. . .. 1". • .' . .. "