CONSIDERACIONES SOBRE LA DE REDUCIR EL CURRICULUM Supongo que lo que se espera de un sociólogo de la educación, cuando se le invita a escribir sobre el curriculum, es que fue su atención sobre todo en la relación entre el contenido de éste y el origen y el destino social del alumno Dicho más ampliamente. que subraye la importancia de elaborar un curriculum que tenga en cuenta el entorno o medio ambiente social del alumno, en vez de ofrecer un patrón único para todos Sin que ello deba entenderse como menosprecio de la problemática de la relación entre el origen soc~al y éxito escolar, o entre educación y empleo, aquínos vamos a centrar en otro punto mucho más primano. pero que raramenre ha merecido la menor atención la posibilidad de comprimir drilsticamente el curriculum acaddmico. Mariano Fernhndez Enguita La forma de legitimación de las socie- dades capitalistas es primordialmente men- tocritica, al menos en las esferas económi- ca y politica. La meritocracia supone que las recom ensas sociales a los individuos se reparten l e acuerdo con lo que cada uno de ellos aporta a la sociedad. En su versión mas elemental supone que el mercado se encarga de esta distribución, premiando económicamente a quienes se presentan en él con los productos o las capacidades laborales más necesarias y escasas y vice- versa. Pero en lo que va de siglo esta variante ha ido perdiendo sistemáticamen- te adeptos ante la evidencia de ue los individuos parten. al lanzarse a ?a vida económica activa, de posiciones iniciales muy desiguales, así como de que el merca- do, particularmente en la era del capital monopolista, dista mucho de ser una es- tructura transparente y justa. El mentocra- tismo. no obstante, estaba demasiado pro- fundamente enraizado como para venirse abajo por este solo hecho, de modo que buscó un nuevo refugio en la educación. Es cierto que unos nacen ricos y otros pobres, nos dice, pero en la combinación de econo- mía capitalista y «Estado del Bienestar)), en la «economía social de mercado)), en la «era de los managers», ya no importa tanto la propiedad como el control de los medios de producción: si conseguimos ofrecer a todos las mismas oportunidades educativas, cada cual alcanzará la posición social a que le hagan acreedor sus capacidades y su es- fuerzo. La demanda de oportunidades igua- les, de un sistema de recompensas meri- tocrático, insatisfecha por el mercado, se vuelve hacia el Estado y en particular hacia la educación. Esta idea pueril pero eficaz de que, al fin y al cabo, cada cual es y tiene lo Demasiadai asignaturas, excesivo aprendi- zaje para encororse con un futuro incierto. que merece, se vio pronto formalizada y elevada al rango de científica por la teoría funcionalista en sociología y por la teoria del capital humano en economía, especial- mente atentas ambas a las virtudes de la educación. De acuerdo con la sociología funcionalista la sociedad se halla estrsti- ficada -y no dividida en clases-. mro los estratos sociales son abiertos. adriiten la movilidad social. 1.a educación desemuda un papel importante en esa movilidah: el tipo y la cantidad de educaci6n recibida constituyen un status al que se accede, no hereditario, y a la posición de ese status o posicibn está ligado el desempeiio de uno u otro rol o papel en sociedad que,'a su vez, comporta un status social diferencial (medi- do en ttrminos de ingresos, de prestigio o en cualesquiera otros). Las cosas se prescn- taban todavía más sencillas para los te& ricos del capital humano: los diversos fac- tores de la produccibn obtienen en el mcr- cado una retribución acorde con su apor- tación individual al producto final, ddccir, con su productividad marginal. La educa- ción, que aumenta la productividad del trabajo, se concibe coma una forma de inversibn, y el trabajo cualificado, por tanto, como una forma de capital humano. No vamos a entrar aquí -no es el lu ar adecuado- en una crítica de estas teorkas. Baste seiíalar que, para ambas, la educa- ci6n se configura como la mejor forma de promover la movilidad social -la igualdad de oportunidades- e inclusb la igualdad en general. Si la sociedad confiere los status más apetecibles a las funciones más nece- sarias o escasas -funcionalismo- y el mercado los rendimientos más altos a las inversiones en capital humano, como afir- maban los partidarios de esta teoría, y si la