Acerca del tercer Tratado de la Genealogía de la Moral de F. Nietzsche Nietzsche fue siempre consciente de que sus textos no era lecturas ociosas sino que estaban dirigidos a aquellos seres de “largas piernas” que podrían seguirlo “de cumbre a cumbre”; es más Lou Andreas-Salomé ve en la frase “Mihi ipsi scripsi”, que solía escribir Nietzsche en sus cartas al referirse al final de una obra, que es “una frase delatora: insinúa el ocultamiento en que se hallan todos sus pensamientos, la envoltura viviente que los reviste; insinúa que en el fondo él pensó sólo para sí mismo y escribió para sí mismo porque el sólo se describió a sí mismo, transpuso en pensamientos su propia mismidad”. Escribe entonces Nietzsche para sí mismo y es consciente de ello, se sabe sólo en su mundo y al escribir para sí mismo escribe también para aquellos que en algún momento han de llegar a las altas cumbres frías, aquellos que serán el retorno del espíritu alciónico del cuál él mismo era encarnación. A pesar de ello, a pesar de dejar él sus textos como tesoros enterrados en hielo y no como escalones para que cualquiera llegue hasta esas alturas, reconoce que su “Genealogía de la Moral” no es sólo un texto de fin sino una obra que es el fin de un camino, de su camino propio y como Nietzsche bien sabe, todo fin de algo no es más que el resultado de una sucesión casual y accidental no necesaria y por lo tanto las ideas expuestas en la “Genealogía de la Moral” muestran SU creación genealógica de la historia y de allí su complejidad. No sólo basta haber leído los textos que preceden a éste, como Nietzsche advierte en el prólogo sino que casi hay que ser Nietzsche mismo para que el escrito se presente completamente claro. Sin embargo no toda la GM presenta ese carácter de fin, al menos la GM que se publicó, y esto se debe a que, según mi parecer y después de haber leído el artículo de Clark, el III tratado se agregó después y en principio no formaba parte de la estructura que Nietzsche tenía concebida para su GM, sino que se añade posteriormente, casi podríamos decir que como ayuda didáctica, para que el lector tenga un ejemplo, “ein Muster”, de lo que para él es la clase de “Auslegung” que se debe hacer con sus aforismos. III se diferencia sustancialmente de los tratados anteriores principalmente en su estilo y en su finalidad, es más, físicamente tampoco tiene unidad con el resto de GM. Lo que quiero mostrar acá es que, como dije anteriormente, III fue escrito aparte, como complemento tal vez, de GM y para ello me base en seis argumentos: 1. El hecho anotado por Clark según el cuál tanto III como la parte 8 del prólogo fueron escritas en una clase de papel diferente al resto de GM lo cuál podría señalas una separación entre ellas. 2. El final de II en el cuál Nietzsche escribe que “sólo una cosa me conviene, callar” que bien podría entenderse, no como callar con respecto a lo que estaba exponiendo en II sino a todo el libro en general. 3. La aparición de la parte 8 del prólogo después, al menos de haber comenzado ya con I, sino no se explicaría que al final de la parte 7 hubiera firmado y colocado la fecha. Escribe Clark, “es claro que la sección 7 fue originalmente pensada como la última parte del prólogo ya que tanto el nombre de Nietzsche como el lugar y fecha aparecen al final de ella en el manuscrito del impresor. La sección 8 sigue entonces