1. Los recursos minerales de Carthago Noua Entre las numerosas referencias escritas que transmitieron los antiguos autores grecolatinos acerca de los recursos minerales de las distintas regiones de Hispania, para el caso de Carthago Noua encontramos únicamente las aportaciones de Apiano de Alejandría 1 , Polibio de Megalópolis y, refiriendo a éste último, Estrabón de Ama- sia. Polibio, que al parecer visitó Carthago Noua y sus demarcaciones mineras hacia mediados del siglo II a.C., en su exposición sobre la situación y topografía de la ciu- dad, menciona al descubridor de unas minas de plata, Altes o Aletes, al que se rindió veneración en el actual Cerro de San José 2 . Por otro lado, Estrabón transcribe unas bre- ves notas de un texto polibiano hoy perdido que omite el largo proceso de laboreo y explotación de las minas argentíferas, señalando exclusivamente unos concisos deta- lles sobre la situación y extensión que ocupaban en el contexto del sureste peninsu- lar, y a los que añadió la descripción de uno de los métodos utilizados en el lavado del mineral y algunos aspectos vinculados con la administración de las minas 3 . POBLAMIENTO EN EL DISTRITO MINERO DE CARTHAGO NOVA * JUAN ANTONIO ANTOLINOS MARÍN (MUSEO MINERO DE LA UNIÓN) JOSÉ MIGUEL NOGUERA CELDRÁN (UNIVERSIDAD DE MURCIA) BEGOÑA SOLER HUERTAS (UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI ROMA “LA SAPIENZA”) * Este trabajo forma parte del proyecto Investigaciones sobre las minas y la metalurgia del plomo y la plata en Carthago Noua: el sector del Cabezo del Pino (Portmán, La Unión), financiado con cargo al Plan Propio de Investigación de la Universidad de Murcia. 1 Apiano I, 6, 19: “Decidió atacarles, en primer lugar, a causa del escaso número de tropas que estaban con Magón y de la gran cantidad de provisiones, y con la ida de tener a esta ciudad como una base segura de ope- raciones por tierra y por mar contra toda Iberia, ya que poseía minas de plata, un territorio fértil y mucho oro, y constituía el paso más corto a África”. 2 Polibio X, 10, 10-11: “Las otras elevaciones del terreno, simplemente unos altozanos, rodean la parte septen- trional de la ciudad. De estos tres, el orientado hacia el Este se llama el de Hefesto, el que viene a continuación, el de Altes, personaje que, al parecer, obtuvo honores divinos por haber descubierto unas minas de plata”. 3 Estrabón III, 2, 10: “Polibio, por su parte, al recordar las minas de plata de Nueva Carquedón, dice que son gran- dísimas y que distan de la ciudad unos veinte estadios, abarcando una circunferencia de cuatrocientos estadios, en donde se mantenían cuarenta mil trabajadores fijos que reportaban en aquel entonces al pueblo romano veinticinco mil dracmas diario. Pasaré por alto los restantes pasos del proceso de explotación, porque es largo de referir, pero cuenta él que la pepita de plata arrastrada por los ríos es triturada y cribada en tamices a contracorriente; se trituran de nuevo los residuos, una vez filtrados en el correr de las aguas se vuelven a triturar, y al fundirse el quinto residuo, ya separado el plomo, se obtiene la plata en estado puro. Las minas de plata existen también en la actualidad, pero no pertenecen al estado ni las de allí ni las de otros lugares, sino que su propiedad ha pasado a manos de particulares”. POBLAMIENTO RURAL ROMANO EN EL SURESTE DE HISPANIA, MURCIA, 2009, ISBN: 000-00-0000-000-0, PP . 000-000