PERFECCIONISMO Y ALTERIDAD David Pérez Chico 1 Universidad de Zaragoza dcperez@unizar.es «Thus play I in one person many people, And none contented» (W. Shakespeare, Richard II) 1. Si por perfeccionismo entendemos simplemente algo así como la idea de que debemos mejorarnos a nosotros mismos, esto es, mejorar las cualidades humanas, las virtudes morales y culturales, pero también participar activamente en empresas encaminadas a mejorar el mundo que habitamos y que compartimos con los demás, no da la impresión de que sea una idea que deba estar sujeta a modas. En actualidad, sin embargo, da la impresión de que el perfeccionismo es más necesario que nunca tanto en el espacio político como en el espacio privado, pues, en el público, la democracia ha sido secuestrada por los intereses económicos y financieros, lo cual ha tenido como consecuencia un creciente desafecto hacia la política y los políticos y una desconfianza cada vez mayor en las instituciones democráticas. En el espacio privado nos encontramos con que el extraordinario avance tecnológico que para muchos de nosotros supone el acceso a un cierto nivel de bienestar en aspectos básicos de la existencia, junto con el grado aceptable de satisfacción de necesidades secundarias y un sistema económico en el que la necesidad de preparar a los ciudadanos para que puedan cubrir demandas inmediatas de trabajo, son todos ellos contrarios al esfuerzo y la pausa requeridos por un proceso de mejora y perfeccionamiento destinado a la búsqueda de orientación y sentido. A esto último lo denominaremos conformismo. Conformismo y desafección hacia las instituciones democráticas son dos síntomas claros de la situación actual de anomia en la que estamos instalados en las sociedades occidentales y que a nuestro entender explican la necesidad de una determinada propuesta perfeccionista en unos términos que aún hemos de comentar. 1 Agradezco a mi colega del departamento de filosofía de la Universidad de Zaragoza José Luis López de Lizaga sus 1 comentarios a varias versiones anteriores de este trabajo. También quiero agradecer los comentarios de los asistentes al homenaje al profesor Gabriel Bello celebrado en la Universidad de La Laguna el mes de mayo de 2013, en el que fue leída la primera versión de este trabajo, en especial a Manuel Liz, a Gabriel Rodríguez Espinosa y al profesor Bello.