1 El Caso de Argentina Miguel Murmis y María Rosa Murmis Introducción El objetivo de este estudio es analizar antecedentes que muestren la dinámica del mercado de la tierra en Argentina, como parte de un relevamiento regional de 17 países de América Latina y el Caribe encarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). De acuerdo a lo encomendado por la FAO, el presente trabajo busca establecer, en base a datos y estudios existentes, si este mercado ha conducido a procesos de concentración de propiedad o tenencia y/o a incrementos importantes de propiedad o explotación extranjera (“extranjerización”). Finalmente, reflexionamos sobre los efectos de estos procesos, sobre las posibilidades de acceso a la tierra por parte de la agricultura familiar pequeña y mediana, como sector que privilegia la producción de alimentos, y consideramos también la implicancia de estos procesos sobre la oferta global de alimentos. El acercamiento a esos procesos estuvo ligado a la consideración del aumento de la conexión con la economía globalizada. Esta conexión ha sido analizada por distintos estudiosos en general con visiones valorativas distintas, tal como por un lado el rechazo dentro de la economía crítica al neoliberalismo y sus concomitantes sociales, como por el otro, la aceptación del desarrollo de formas de gestión empresarial e institucional vinculadas a aumentos de productividad. En el libro de Carla Gras y Valeria Hernández (2009) sobre agronegocios y empresas familiares, encontramos una visión crítica del proceso social, al que se trata de integrar con la consideración de desarrollos productivos. El proceso es visto como un proceso de cambio que incluyó la desregulación política, la apertura económica e innovación tecnológica. Osvaldo Barsky (2008) se centra en el cambio agrícola y ofrece una visión sintética, que otorga un papel decisivo a la innovación tecnológica e institucional y a su aporte en el aumento de la producción. En Reca et al. (2010) encontramos una visión analítica que combina un conjunto de factores que contribuyeron al crecimiento de la agricultura. En esa enumeración se incluyen nueve factores: 1. Disponibilidad de tierras aptas. 2. Existencia de recursos humanos calificados. 3. Un profundo cambio en las formas de organización de la producción agropecuaria que se convierte en una actividad mucho más compleja. 4. Una revolución tecnológica que va desde los métodos de labranza, hasta la nueva maquinaria o las técnicas de comunicación. 5. Rol decisivo del cambio tecnológico que se vehicula a través de dos vertientes. Un tercio del crecimiento proviene del empleo de mayores cantidades de los factores de producción e insumos tradicionales (tierra, trabajo, capital, semillas, agroquímicos), mientras los dos tercios restantes corresponden a mejoras en la calidad de los insumos, innovaciones genéticas incorporadas y otras mejoras. 6. Condiciones climáticas más favorables. 7. Uso del riego. 8. Globalización de la economía mundial. 9. El progreso de los países emergentes. Todos estos cambios, cualquiera sea la interpretación que se les otorgue, tienen en común la generalización y ampliación del papel del capital en la producción agropecuaria. Ese rasgo hace que el desarrollo de la concentración empresarial, como expresión de un proceso mayor de acumulación, se convierta en aspecto decisivo. Utilizamos la palabra “concentración”, tal como ésta es conceptualizada en la economía política clásica, o sea el aumento del papel del capital en la producción En nuestra visión de la concentración, prestaremos especial atención al origen de los capitales que se concentran, esto es, al proceso de aumento en la propiedad extranjera o “extranjerización”. Si bien examinaremos también la centralización de los recursos, esto es la distribución de los recursos y el control por parte de las mayores empresas, nuestro objetivo principal es el de captar la concentración.