1 Diversidad sexual y liminalidad en Nadie me verá llorar de Cristina Rivera Garza 1 Maricruz Castro Ricalde Tecnológico de Monterrey, campus Toluca Los primeros días de febrero del 2005, el secretario mexicano de salud del gobierno federal, Julio Frenk, anunció una campaña en contra de la homofobia. Uno de los “spots” radiofónicos, titulado “La cena”, presentaba a una madre conversando con su hijo, quien le recuerda que su pareja (invitada a la reunión familiar): “Se llama Oscar”. La reacción de grupos ultraconservadores ante la posibilidad de que esta cápsula continuara difundiéndose, no se hizo esperar y advirtieron que realizarían una serie de acciones masivas en su contra. El presidente del Grupo Provida sostuvo que no era posible que se intentara “imponer valores” a la sociedad y se fomentaran las desviaciones sexuales, a través de esa campaña que podía ser catalogada como “denigrante y engañosa”. Por su parte, el dirigente de la Unión Nacional de Padres de Familia argumentó que se estaba promoviendo “el homosexualismo”: "es un problema antinatural y aberrante que debe ser tratado por especialistas” (Martínez, 2005). Las declaraciones anteriores son un ejemplo de cómo, en el siglo XXI, siguen prevaleciendo muchas ideas que provienen tanto del discurso médico como del conservadurismo religioso decimonónico. La homosexualidad como un “desvío” implica la existencia de una norma que ha sido quebrantada, lo cual entraña una perspectiva autoritaria de comprender el mundo y la realidad. La convicción de que es producto de una enfermedad y que, por lo tanto, el homosexual debe ser tratado médicamente, reduce a quien ha decidido ejercitar su sexualidad de otra manera a la condición de paciente. Se habla, por lo tanto, de una sexualidad “natural” y otra que no lo es, lo cual remite a una disposición primigenia, divina, que ha dotado a los seres humanos de una genitalidad determinante para sus vidas. La confrontación de las autoridades federales con esos grupos particulares evidencia que todos los desarrollos teóricos de las últimas décadas así como los tímidos avances legales o la apertura de algunos espacios que visibilizan la diversidad sexual libran una dura batalla cotidiana. 1 Publicado en: Castro Ricalde, Maricruz (2011). “Diversidad sexual y liminalidad en Nadie me verá llorar de Cristina Rivera Garza” en Adriana Sáenz Valadez y Cándida Elizabeth Vivero Marín (coords). Reflexiones en torno a la escritura femenina. México: Universidad de Guadalajara y Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, pp. 241-269.