Uruguay y la centralidad de la política Alicia Lissidini Publicado en: Marcelo Cavarozzi y Juan Manuel Abal Medina (2002) El Asedio a la política. Los partidos latinoamericanos en la era liberal. Editorial Homosapiens, Rosario. Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento. Montesquieu ¿Por qué la política sigue siendo central en el Uruguay? A diferencia de muchos países latinoamericanos y algunos europeos, en donde la política (y sus actores) genera indiferencia o incluso rechazo en sectores importantes de la ciudadanía, en el Uruguay la política sigue despertando interés y los partidos políticos constituyen todavía mecanismos de expresión y representación, al tiempo que cumplen con las funciones de gobernar. Se formulan dos hipótesis de trabajo para abordar esta pregunta. En primer lugar, es en la configuración partidaria original y su relación con el Estado, donde se encuentra una de las claves para comprender esta centralidad de la política. Concretamente, la conformación en Uruguay de una versión —limitada y modesta— de lo que llamamos “la fórmula de Offe” es lo que explica la centralidad original de la política: una expansión del Estado de Bienestar vinculada estrechamente al triunfo de la democracia representativa. En esta fórmula fue central el sistema de partidos y la dinámica partidaria democrática que se construyó entre el Partido Colorado y el Partido Nacional (que va mucho más allá de las características y dinámicas internas de cada partido, que por cierto no fueron necesariamente democráticas). Este modelo entró en crisis en la década del cincuenta y terminó con el golpe de Estado del 73. Sin embargo, tanto los partidos como el Estado sobrevivieron al régimen dictatorial. Hasta la década del setenta, los partidos Colorado y Nacional fueron los protagonistas de la historia política del Uruguay; a partir de la redemocratización fue el Frente Amplio quien pasó a ocupar el centro de la escena. Aunque no logró —al menos hasta 1999— alcanzar la presidencia, su presencia electoral y política modificó sustancialmente las dinámicas partidarias, las decisiones “de política”, la relación entre partidos y organizaciones sociales y, en general, el sentido de la política. La segunda hipótesis de trabajo, entonces, postula que la presencia del Frente Amplio y su defensa del Estado es lo que explica, en gran medida, la persistencia de la centralidad de la política, al darle sentido a la política. Para abordar esta problemática se propone la siguiente cronología: I) Fundación partidaria del Uruguay, centralidad estatal y relevancia del diseño institucional (1900-1950); II) crisis de los partidos, golpe de Estado y búsqueda de legitimidad militar (1950-1982); III) Transición y democratización: la centralidad del Frente Amplio (1982-2001), y IV) Frente Amplio, política y elecciones, donde se hace referencia a los desafíos que el Frente Amplio enfrenta.