LA MOTIVACIÓN EN LA INICIACIÓN DEPORTIVA. Alfonso VALERO VALENZUELA Pedro Ángel LATORRE ROMÁN Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Universidad de Granada. 1. INTRODUCCIÓN. La necesidad de movimiento, en parte innata y en parte formada durante la socialización infantil, constituye un indicador esencial para el interés hacia el juego, movimiento y deporte (Hahn, 1988). A partir de la motivación al movimiento se puede desarrollar la motivación al deporte (más específica), de esta forma, el individuo se verá de forma más duradera inclinado hacia una práctica físico-deportiva que le acompañará desde al infancia a la edad madura (Manno, 1994), siendo por tanto, de suma importancia la motivación en la edad de iniciación (Añó, 1997). Según Cervelló (1996), realizando un análisis de las distintas teorías dentro del campo de la psicología, establece que la motivación está influenciada por un conjunto de aspectos, interrelacionados entre sí, y subyacentes al resultado final que es la conducta observable (figura 1). Aspectos Biológicos Aspectos Emocionales MOTIVACIÓN Aspectos Sociales Aspectos Cognitivos Figura 1. Variables relacionadas con la motivación (tomada de Escartí y Cervelló, 1994 en Cervelló, 1996). Según Young (1961) la motivación puede definirse como una “búsqueda de los determinantes de la actividad humana y animal”. Dividiéndose en dos grandes grupos; motivaciones primarias (imprescindibles para la supervivencia) y motivaciones secundarias, como el propio deporte y la cultura (Añó, 1997). Torre (1998) establece dos tipos de motivaciones: las orgánicas, aquellas que tienen una localización fisiológica en el organismo y son, la sed, el hambre, el sueño y el sexo, junto a otras no tan primarias, pero aceptadas como tales, como podría ser el dolor, la temperatura, la conducta maternal y el juego. Y en segundo lugar, las motivaciones sociales, asociadas a lo socio-cultural, lo intelectual y anímico de las personas y son las que derivan del proceso de socialización. Siendo para Urdaniz (1994) las más importantes las fisiológicas. Los objetivos que los niños persiguen mediante la práctica deportiva por orden de importancia, son (Rius, 1995): 1. Divertirse. 2. Mejorar sus habilidades deportivas y aprender otras nuevas. 3. Estar con sus amigos o hacer nuevas amistades. 4. Buscar emociones y excitación. 5. Tener éxito, popularidad o vencer. 6. Estar en forma. Antes de la pubescencia, los niños confunden el esfuerzo con la habilidad; la mera participación es reforzante, divirtiéndose debido al empeño y a las ganas con que practican la actividad física. A medida que