Santo Domingo es, por instinto de conservación, el pueblo más español y tradicionalista de América. [S]e ha aferrado […] a su abolengo español como un medio de defenderse de la labor desnaturalizante realizada contra él por el imperialismo haitiano. El idioma y la tradición hispánica fueron […] los únicos muros que le sirvieron de defensa contra la pavorosa ola de color y contra las fuerzas disgregativas que desde 1795 han ido invadiendo, de manera ininterrumpida y sistemática el territorio dominicano. […] Es posible, pues, que ese peligro si no se detiene a tiempo, facilite al cabo la absorción por Haití de la República Dominicana. Joaquín Balaguer (63, 156) El espectro de la Revolución haitiana L a Revolución haitiana provocó el miedo regional y continental a la insurrección de las fuerzas de trabajo; sacudió el sistema de plantaciones del Atlántico, las economías europeas y el desarrollo del capitalismo, e influyó en los desarrollos políticos de la Revolución francesa y de los procesos de independencia administrativa y formación de naciones latinoamericanas. Acaso por ello, fue objeto de una conjura historiográfica. Durante el siglo XIX y parte del XX, la Revolución fue demonizada por la historiografía occidental como una revuelta sangrienta de negros salvajes, por lo menos hasta que The Black Jacobins (1938) de Cyril Lionel Robert James la reivindicara como la más importante revolución contra el colonialismo moderno, la esclavitud y el racismo. Esta conjura tuvo su equivalente estético en las etno-teratologías literarias que hicieron y aun hacen de Haití una colección de historias de horror e imágenes estereotípicas: negros insurrectos, masacres de blancos, magia negra, canibalismo, dominación zombi, violación sexual de mujeres blancas, robo de niños, etc. El temido y recurrente espectro de la Revolución haitiana anunció la insurrección de las masas proletarias y la posibilidad de la destrucción del Afro-Hispanic Review • Volume 28, Number 1 • Spring 2009 ~ 45 El “Negro Comegente”: Terror, colonialismo y etno-política CARLOS A. JÁUREGUI V ANDERBILT UNIVERSITY