Luis Sazatornil Ruiz y Frédéric Jiméno (eds.), El arte español entre Roma y París (siglos xviii y xix), Collection de la Casa de Velázquez (143), Madrid, 2014, pp. 103-128. ARTE O TÉCNICA arquitectos españoles entre roma y parís (1830-1851) Luis Sazatornil Ruiz Universidad de Cantabria En la enseñanza de la arquitectura siempre ha preocupado mantener el difícil equilibrio entre la formación artística y la científico-técnica. A lo largo del siglo xix, la necesidad de salvaguardar la libertad del artista sin descui- dar la capacitación del técnico promovió una larga polémica en torno a la formación, titulación y competencias profesionales del arquitecto. En el caso español, desde la aprobación de los Estatutos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1757, hasta la reforma de las enseñanzas artísticas durante el reinado de Isabel II, se alternan las reformas de los planes docentes y algunas iniciativas que persiguen proporcionar a los arquitectos españoles un ámbito de aprendizaje desprovisto de limitaciones académicas. A partir de ese momento, las sucesivas reformas del sistema de pensiones en el extran- jero y la definitiva creación de la Escuela Especial de Arquitectura en 1848 (independiente ya de la Academia), pretenden impulsar la formación cosmo- polita de los jóvenes arquitectos. Por esas fechas, el itinerario formativo de los arquitectos se debatía entre Roma y París, buscando en Italia el desper- tar de la sensibilidad artística y en Francia el complemento científico. Roma y París se habían convertido, respectivamente, en metáforas del arte y de la técnica, del pasado y del presente de la arquitectura. No obstante, tras tan artificial separación se iba asentando el itinerario cosmopolita que aceleraría las transferencias de ideas y modelos artísticos, la movilidad de los artistas y, en definitiva, el establecimiento de un marco institucional favorable a la inter- nacionalización de la arquitectura española 1 . Como disciplina escolar, la enseñanza de la arquitectura se había implantado en España con la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid que, aunque había iniciado sus sesiones preparatorias en 1744, no aprobó sus Estatutos hasta 1757, durante el reinado de Fernando VI. Desde el principio, siguiendo el modelo de las Academias de Roma y París, se separan las enseñanzas de arquitectura, por un lado, y de pintura y escultura, por otro. 1 Este trabajo ha sido elaborado en el marco de una estancia de investigación en l’École des hautes études en sciences sociales de París (Ref. PR2008-0237) y forma parte del Proyecto de investigación HAR2009-13508-C02-01, ambos financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación.