SWEET SMELL OF SUCCESS. LA SUTIL EXPRESIÓN DE LA VIOLENCIA Elpidio del Campo Cañizares Universidad Miguel Hernández de Elche edelcampo@umh.es Publicado en MARTÍN, A y SÁNCHEZ, J. (Ed.) (2013): La (re)invención del género negro. A Coruña: Andavira (pp. 641-650) 1. INTRODUCCIÓN El protagonismo otorgado al Nueva York nocturno se superpone a las violentas luchas personales entre los profesionales del periodismo. En 1950 la publicación del relato de Ernest Lehman, germen del film, provocó una airada respuesta por parte de columnistas y agentes de prensa de Nueva York que se vieron cruelmente retratados. Sweet Smell of Success es absolutamente aguda e implacable en su fiel reflejo de las luchas de poder en la prensa sensacionalista. Sin embargo, la experiencia de Lehman por sí sola no hubiera bastado para crear la tensión nerviosa que recorre el film. La suma del trabajo sobre el guion y el ritmo audiovisual, surgido de la yuxtaposición entre planos y sonido, generan su pulsión “jazzística”. 1.1. La columna de sociedad Mackendrick se vio obligado a emigrar a Hollywood después de que los problemas financieros de los estudios Ealing obligaran a muchos de sus directores a buscar nuevos horizontes. A través de un agente en Londres, la Paramunt le ofrece el proyecto de llevar a la pantalla la novela corta de Ernst Lehman Sweet Smell of Success. Lehman trabajó en Nueva York como ayudante del agente de prensa y columnista en el Hollywood Reporter Irving Hoffman y escribió el relato a partir de su propia experiencia. Cuando en 1950 se publicó por entregas en la revista Cosmopolitan, la despiadada descripción del submundo de las columnas de sociedad le granjeó el rechazo de sus antiguos compañeros de profesión. “En el legendario restaurante Lindy, algunos agentes de prensa rehusaron sentarse cerca de Lehman. Otros mantuvieron su amistad a riesgo de su propia reputación” (Blackburn, 1983: 18). El valor documental de la obra de Lehman, y la posterior película de Mackendrick, residen en el retrato del nacimiento del género periodístico que se denominó gossip colum o columna de cotilleo. Estas columnas eran espacios en los periódicos dedicados al mundo de la sociedad y los espectáculos con un tratamiento sensacionalista y, debido a su creciente popularidad, eran capaces de arruinar o lanzar las carreras profesionales no solo de artistas sino de los políticos o periodistas que en ellas