07/09/13 Revista Afuera 1/16 www.revistaafuera.com/NumAnteriores/print.php?page=05.Articulos.Navarro.htm Año III, nº 5, noviembre 2008 Nº de registro de propiedad intelectual: 523964 Nº de ISSN 1850-6267 LA IMAGEN TURÍSTICA ARGENTINA: ASPECTOS POLÍTICOS Diego Navarro Universidad Nacional de Rosario – Universidad del Salvador - CONICET La historia de la investigación que fundamenta este escrito comienza un poco más de una década atrás en ocasión de una estancia en la Universidad Autónoma de Madrid (1997). En el marco de las populares becas Intercampus, encontré una plaza en la cátedra de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho que coincidía perfectamente con el tipo de interrogantes que, poco después de pasar la barrera de los veinte, me estaba comenzando a hacer. Se trataba de una oferta que invitaba a desarrollar un estudio sobre la relación entre la Comunidad Económica Europea de esos días y el Mercosur a propósito de algún sector de la economía que, según se sugería, podría tratarse de agricultura, pesca, etc. Mi certeza de que ese etcétera significaba turismo estuvo a la altura de la perplejidad de mi tutor en el Viejo Mundo que, según su confesión, esperaba más bien un becario con formación en Economía o Derecho e inquietudes un poco menos alternativas. Afortunadamente, nuestro casual origen común y mendocino descomprimió la tensión de aquella rígida bienvenida. Durante la organización de la cátedra “Introducción al Turismo”, en la que me desempeño desde 2000, la relectura de un clásico del Dr. Miguel Ángel Acerenza facilitó que la pareja Turismo+Política Internacional metiera la cola y comenzara su plan de seducción. El autor, referente monolítico de la literatura turística latinoamericana, se anima a trascender los tradicionales aspectos económicos, socioculturales y ambientales del turismo. Presenta los efectos políticos del turismo y la potencialidad del turismo para el logro de objetivos políticos: dos extremos de una misma flecha (Acerenza, 1984: 127-128 y 141). Entre los segundos, incluye “la proyección de la imagen del país en el exterior”. A pesar del escaso desarrollo, el ítem tomó forma de lanza, se clavó certero entre mis inquietudes y descargó su veneno infestado de preguntas. Más tarde, nuevas becas me permitieron completar una maestría en Turismo en la Scuola Internazionale di Scienze Turistiche en Roma (2000-2001) y un postgrado en Turismo Cultural en la Universitat de Barcelona (2001- 2002). La experiencia italiana, avalada por la Organización Mundial del Turismo, me dio acceso a la observación de cerca de tal organismo internacional y a algunas de sus “herramientas de adoctrinamiento”. Ambas